POR DANTE PACHECO:
La población nacional, las autoridades locales y regionales y la prensa generalizada, reclama hasta el cansancio que se declare en emergencia por inseguridad las principales ciudades del país, especialmente los lugares donde ya se sabe que la delincuencia ha crecido exponencialmente y que está acompañada de crueldad extrema, donde los signos de violencia se expresan en sangre y muerte, sin embargo, las autoridades nacionales, incluida la Presidente, el Ministro del Interior, el de Defensa y el mismísimo Premier, se niegan a aplicar medidas más drásticas como el que tengan que salir a las calles los soldados de nuestro Ejército.
De mil maneras se ha tratado de hallar respuesta a esta negativa que se ha convertido en un clamor generalizado, pero no existe aparente respuesta, aunque una de ellas estriba en el hecho de que se iría en contra de los Derechos Humanos, motivo por el cual, en reiteradas oportunidades hemos sido de la idea de que resulta necesario que nos apartemos de la Corte Interamericana de los DDHH, pero eso tampoco quiere aceptarlo el Ejecutivo. Nosotros creemos que todas las respuestas que dé el Gobierno nunca serán de entera satisfacción del pueblo, porque sencillamente se está escondiendo la verdad y porque, si lo aceptan públicamente, quedaríamos en vergüenza, tanto a nivel interno como frente a los países vecinos, sin embargo, resulta necesario decirlo a fin de que se adopten medidas que, aunque parezcan extremas, podrían ser la única solución al problema de la creciente inseguridad en el país.
Esa verdad que se esconde es y resulta por demás evidente, y es que no contamos con suficientes soldados para colocarlos en las calles de las principales ciudades del Perú, sencillamente estamos en una situación de déficit, es decir que, en la práctica no tenemos un Ejército numeroso como antaño, cada vez hay menos soldados que no podrían servir para los fines de lucha contra la delincuencia. Entendemos, como todos, que el papel de la seguridad está en las manos de la policía, pero ante los grandes problemas delincuenciales no quedará otra cosa que sacar a las calles al soldadesco, pero ya vemos que eso es imposible. La explicación a ese decrecimiento numérico en el Ejército o Fuerzas Armadas en general se deduce que es consecuencia de haber aplicado una política pasiva en materia de servicio a la Patria, es decir que mientras que antaño el servicio militar era obligatorio y teníamos los cuarteles repletos de soldados, hoy en día la realidad es completamente distinta, esos mismos cuarteles están virtualmente vacío, con un mínimo de soldados por más atractivo que le pongamos al voluntariado.
Así las cosas, la verdad es que jamás saldrán los soldados a las calles para combatir la delincuencia, no tenemos capacidad numérica ni logística necesaria, porque, para colmo, hasta nuestras armas se trafican y van a parar a las organizaciones criminales. Una verdad dolorosa pero que tenemos que aceptar…la pregunta es, ¿Podremos en esas condiciones enfrentar una guerra externa?