El mapa económico que rodea al Puerto de Chancay comienza a tomar una nueva dimensión. Perú identificó 1.211 hectáreas de terrenos estatales próximas al complejo portuario que podrían ser consideradas para futuros proyectos públicos y privados. Son seis predios ubicados en un área que adquiere creciente valor estratégico por su conexión con el megapuerto y por las expectativas de desarrollo logístico, industrial y comercial asociadas a la nueva salida peruana hacia los mercados de Asia.
El dato resulta significativo por la escala territorial involucrada: las 1.211 hectáreas representan aproximadamente 12,1 millones de metros cuadrados. Esto no significa que exista una inversión aprobada para toda esa superficie ni que los terrenos ya tengan un destino definido. El trabajo realizado por la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales (SBN) busca determinar con precisión cuáles son sus características, situación jurídica y posibilidades de aprovechamiento antes de avanzar con eventuales proyectos.
El movimiento refleja un fenómeno que empieza a extenderse más allá de los muelles. Chancay no solo modifica las rutas marítimas de Perú: también aumenta la presión por desarrollar carreteras, centros logísticos, depósitos, industrias, servicios y nuevas conexiones con las regiones productivas. Para la agroexportación, esa evolución puede resultar especialmente relevante si permite reducir tiempos y costos en el traslado de alimentos hacia uno de los principales mercados compradores del mundo.
Para conocer con mayor precisión el área disponible, técnicos del Estado realizaron un relevamiento mediante drones y tecnología aerofotogramétrica. Se ejecutaron 18 planes de vuelo y se inspeccionaron más de 1.300 hectáreas, generando imágenes de alta resolución que permitieron delimitar los predios y obtener información necesaria para evaluar su situación.
Una de las alternativas contempladas para los terrenos que puedan ser puestos en valor es su eventual disposición mediante mecanismos establecidos por la legislación peruana, incluida la subasta pública. Pero esa instancia todavía requiere evaluaciones previas. El relevamiento también cumple otra función: mejorar el control sobre tierras estatales ubicadas en una zona donde el incremento del interés económico puede elevar la presión inmobiliaria y el riesgo de ocupaciones informales.
El desafío es considerable porque el puerto está generando necesidades que exceden ampliamente la infraestructura marítima. El crecimiento de la actividad comercial exige conectar el terminal con carreteras, ciudades y áreas productivas capaces de aprovechar la nueva plataforma logística. Por eso, el desarrollo de Chancay comenzó a vincularse cada vez más con el ordenamiento territorial y con la disponibilidad de suelo para actividades económicas complementarias.
La transformación también alcanza directamente al sector agroexportador. Una conexión más eficiente con Asia puede mejorar la competitividad de productos peruanos que dependen especialmente de los tiempos logísticos y de la conservación de la cadena de frío, como arándanos, uvas, paltas, mangos y otros alimentos frescos. La oportunidad, sin embargo, dependerá de que el crecimiento portuario sea acompañado por infraestructura terrestre, almacenamiento y servicios capaces de sostener mayores flujos de carga.
El desarrollo territorial alrededor del puerto ya cuenta con una cartera de infraestructura pública. La Autoridad Nacional Autónoma para el Desarrollo Estratégico e Integral del Terminal Portuario Multipropósito de Chancay informó sobre 21 proyectos para Huaral, Huaura y Barranca, provincias comprendidas dentro de su área de influencia.
La cartera contempla aproximadamente S/ 820 millones y alcanza áreas como transporte, saneamiento, salud, seguridad ciudadana y defensa. El volumen de proyectos muestra que la discusión sobre Chancay empieza a desplazarse desde la construcción del puerto hacia una pregunta más amplia: qué infraestructura necesitará el territorio para absorber el movimiento económico que puede generar durante los próximos años.
La conexión con las regiones productivas será uno de los puntos decisivos. Para que el megapuerto se traduzca en una ventaja efectiva para el agro, la mercadería necesita llegar desde las zonas de producción hasta las terminales con costos competitivos y tiempos previsibles. Allí entran en juego carreteras, corredores logísticos, instalaciones frigoríficas, depósitos y áreas donde puedan instalarse empresas relacionadas con el comercio exterior.
También existe una dimensión internacional. Chancay fue desarrollado como una plataforma capaz de fortalecer el intercambio entre Sudamérica y Asia, especialmente con China. Esa ubicación abre posibilidades para que Perú concentre cargas propias y eventualmente participe de flujos regionales, aunque la magnitud que alcance ese proceso dependerá de la conectividad terrestre y de las inversiones complementarias que se concreten.
Las 1.211 hectáreas identificadas adquieren relevancia precisamente por esa expansión. Todavía no hay una definición sobre qué proyectos ocuparán esos terrenos, pero su incorporación al planeamiento muestra que el crecimiento alrededor de Chancay empieza a requerir mucho más espacio que el propio recinto portuario. La próxima etapa será determinar cuáles de esas superficies pueden efectivamente destinarse a inversiones y bajo qué mecanismos podrán ingresar al circuito económico.