La miseria moral de la extrema izquierda y extrema derecha en el Perú

José Ramos Casazola:

Si hay algo de lo que debemos huir, como de una peste, es del comunismo y el fascismo, en otras palabras, de cualquier aventura totalitaria. A mis 59 años me he convencido, una vez más, de que ambos sistemas son el preludio de un infierno en la tierra.

Hoy que mi país se desangra, hoy que mi patria está a merced de dos posiciones irreconciliables, de extremismos de derecha e izquierda, cegados por el odio, la venganza, y la angurria por el poder, pienso y exclamo como Vallejo: ¡Hasta cuando!, hasta cuándo no podremos sentarnos los peruanos, todos en una mesa, a compartir el pan, hasta cuándo seguiremos siendo una sombra de país, un aquelarre, un cambalache, hasta cuándo peristiremos, tozudamente,  en destruir lo poco que se ha avanzado, hasta cuándo seguiremos siendo ese abanico de naciones desintegradas,  hasta cuándo los poderosos no entenderán que su codicia y su miopía son el caldo de cultivo de esa violencia que hoy amenaza con destruirnos.

Delincuentes hay en los dos bandos, tanto en la ominosa izquierda, que cobardemente ataca locales públicos e incendia propiedad privada y cierra las carreteras sin importarle   la vida   de los peruanos:  como también en el bando de los que cortan el jamón y que día a día nos alienan con mensajes RACIALES de odio, y que están detrás de los asesinatos de peruanos, en esta aciaga etapa de nuestra. vida republicana.

Es increíble, como muchos peruanos se ciegan ante lo evidente, cómo defienden su posición y solo hablan parcialmente de lo que está sucediendo, culpando siempre al otro bando y no condenan los actos de violencia de la extrema izquierda, tan asesina y miserable, como la derecha, que ordena disparar sin piedad a la multitud.

Yo los condeno a ambos, cada uno defiende sus propios intereses, por un lado, los rojos que anhelan agudizar las contradicciones y realizar el sueño de una dictadura que nos convierta en un país, ya no del tercer mundo, sino del cuarto mundo.

Por otro lado, la extrema, inculta e ignorante derecha, que quiere solamente un Estado mercantilista y rentista que defienda sus privilegios y que le importa un pepino construir una nación y solo sueñan con implantar por siempre y para siempre un neoliberalismo, dónde el lobo se coma siempre al cordero.

Dirán, algunos gaznápiros, que mi posición es muy cómoda, que es fácil ponerse al centro, yo pienso lo contrario, si hubiera más peruano en el centro, desprovistos de fanatismo, sectarismo, odio e intolerancia, no estaríamos sumidos en esta ominosa, caótica y deleznable  situación en la que se debate el país.

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