Que nos espera después del Niño…

EL OJO DE LA TORMENTA PRESENTADO POR DANTE PACHECO

Los organismos supervisores y fiscalizadores de los dineros que se manejan a través del erario público han determinado que las Regiones de nuestro país, apenas utilizaron menos del veinte por ciento del presupuesto que se les asignó para invertir en medidas de prevención el presente año. El Gobierno regional de Lima ostentaba vergonzosamente un porcentaje mucho menor, estando por debajo del diez por ciento, lo que significa que resulta mínimo el gasto que se ha hecho este año para mitigar los estragos de este Niño y que con mayor responsabilidad vienen actuando algunos municipios. Lo cierto es que la crisis económica que se avecina, amenaza con colocar al Perú en una situación dramática por el cúmulo de problemas aglutinados desde la pandemia, agudizado a inicios de año por los desastres naturales y que irán de mal en peor con el fenómeno El Niño que se manifiesta de a poco y cuyos estragos serán mucho más notorios en los meses de noviembre a marzo del próximo año.

Para nadie es un secreto que las actividades productivas y comerciales se cayeron y que pocos son los que pudieron recuperarse… el fenómeno denominado yacu terminó por colocarnos en una situación difícil en el tema económico y que seguirá siendo remecido por lo que se viene. La verdad es que no estamos preparados, mejor dicho, que las autoridades del Gobierno central no tienen nada previsto, salvo las intervenciones en los gobiernos locales donde existe mayor compromiso de parte de vecinos, así como de sus autoridades, me refiero estrictamente a los alcaldes, pues la región parece estar ajena a la realidad de los pueblos de cada provincia.

El problema se agudiza porque nadie puede ni quiere enfrentar la delincuencia común, o sea que al no poder controlar el avance de la delincuencia y de las mafias organizadas, la inseguridad será otro de los obstáculos que no permite que la reactivación sea completa, por tanto, no existen mayores puestos de trabajo, casi cero de inversión que hace que la economía se caiga y tengamos como resultado mas pobres y mas mendigos en nuestras calles, o mas mujeres siendo explotadas para comercializar con sus cuerpos y más gente que desea vivir del dinero fácil; aumentando de esa manera y exponencialmente las bandas de delincuentes, peruanas y extranjeras que han encontrado en el país las puertas abiertas para delinquir… Entretanto solo esperamos de algún milagro para salir del atolladero, el milagro de que tengamos a autoridades dispuestas a jugarse el todo por el todo para reorientar la política de seguridad ciudadana.

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