POR DANTE PACHECO:
Recientes declaraciones del abogado huaralino Roger Rojas, respecto a una decisión de la Corte Superior de Huaura de enviar el archivo judicial de Huaral a Huacho, pone una vez más sobre el tapete el tema del centralismo y la subordinación a que se nos somete desde siempre bajo la tutela de la provincia vecina.
La principal preocupación es que el solo hecho de disponer el traslado del archivo judicial de Huaral hacia Huaura implica una serie de problemas para los usuarios y litigantes que para obtener sus expedientes en físico tendrían que viajar necesariamente a Huacho con el perjuicio de perder el tiempo y generar gastos innecesarios pudiendo conseguirse en esta ciudad un lugar adecuado para mantener a buen recaudo el material que debe conservar un archivo, sin embargo nada oficial se ha conocido por parte del Poder Judicial, de modo tal que la determinación resulta fruto de la autonomía que tiene la Corte que no se tomó el tiempo como para procurar soluciones alternas, lo que significa que la orden fue dada y que desde ya se alistan los empaques correspondientes para efectivizar luego el traslado del archivo a la sede judicial de Huaura.
El reclamo del conocido abogado huaralino es justo y valedero por las razones expuestas, pero además implica algo mucho mas preocupante para nuestra provincia como tal, nos referimos al claro centralismo del cual no podemos despercudirnos.
Si bien es cierto que muy pronto la provincia de Huaral cumplirá cincuenta años de creación y que ello significó separarnos de la vecina provincia de Huaura, en la práctica seguimos dependiendo de ella y sometidos a su voluntad, como el hecho de tener un Banco de la Nación que depende de su inmediato superior en Huacho, tampoco contamos con una auténtica oficina descentralizada de la SUNART, una policía también subordinada a Huacho y claro esta el propio tema judicial que ahora se agudiza con el traslado del archivo también a Huacho.
En casi cincuenta años de provincia no se ha podido lograr contar con una sede propia pese a que en diferentes momentos el Poder Judicial recibió donaciones de terrenos que tuvieron que ser revertidos porque los mismos nunca fueron construidos, es decir que se han acostumbrado a instalarse en oficinas alquiladas o prestadas, no quieren invertir en construir una sede o un complejo que bien podría albergar tanto a los jueces como a los fiscales, tal vez pensando en que son las autoridades locales los que debieran construirles sus oficinas, el hecho es de que ahora, por ese perjudicial centralismo estamos a punto de que el archivo judicial de Huaral pase a Huacho, disminuyendo la capacidad de atención de primera mano a los usuarios y litigantes huaralinos… nos preguntamos, hasta cuándo permitiremos seguir siendo absorbidos por el centralismo huachano.