La exfiscal de la Nación Patricia Benavides tenía un ‘topo’ en el equipo especial que lidera la fiscal Marita Barreto. Su nombre es Guillermo Silva Loli, y llegó a infiltrarse con ayuda de Ricardo Dulanto, fiscal y hombre de confianza de la suspendida fiscal suprema.
Según la investigación, Silva fue colocado en ese equipo por el fiscal Marco Huamán, mano derecha de Benavides y jefe del Área de Enriquecimiento Ilícito, con la condición de que sea “los ojos y oídos” de la entonces titular del Ministerio Público.
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Esa fue la expresión que usó Dulanto cuando contactó a Silva, en abril pasado, quien era amigo de su esposa Claudia Ruiz.
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Silva Loli debía contar a Huamán detalles de las diligencias que realizaba Barreto en el caso de la empresaria Sada Goray.
Luego, ya en noviembre, Huamán convocó a Silva para que reporte sobre el comportamiento de la fiscal superior y así encontrar algún motivo para separarla del puesto de coordinadora, como finalmente sucedió.
La noche del 26 de noviembre, Silva fue quien indicó a Dulanto que el fiscal Freddy Niño realizaba diligencias por el caso de “los asesores”, lo que provocó que la fiscal Benavides se ponga en alerta.