Colapso del puente Chancay: Una tragedia anunciada y la inoperancia de sus responsables

Por: Carlos Mesías Zárate

Cuando una infraestructura colapsa, no solo caen estructuras de concreto, sino también las excusas de quienes debieron prevenirlo. El derrumbe del puente Chancay no fue una fatalidad inevitable, sino la consecuencia de una alarmante cadena de negligencias. Desde hace meses, los vecinos alertaban sobre el deterioro de la estructura, pero sus llamados de atención fueron ignorados por las autoridades responsables. Ahora, con el puente en ruinas y la comunidad afectada, es momento de señalar a quienes deben responder.

Inicialmente, se intentó atribuir el colapso a las intensas lluvias de los últimos días. Sin embargo, el jefe de la Dirección Desconcentrada del Instituto de Defensa Civil (Indeci)-Huacho, Luis Sotomayor, desmintió esa teoría y confirmó que la caída del puente se debió a un colapso estructural. Cecilia Martino, subgerente de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad Provincial de Huaral, respaldó esa afirmación y fue aún más específica: «El puente ha colapsado debido a una falla estructural, básicamente en el pilar central del puente, que tiene una longitud de 60 metros. Al afectar ese pilar central, también está afectando al otro del puente, porque el lado que ha colapsado es el tramo de norte a sur».

El cuestionamiento inmediato recae sobre la concesionaria Norvial, responsable de la operación y mantenimiento de la Panamericana Norte en el tramo Ancón – Huacho – Pativilca. Su última inspección al puente fue en noviembre de 2024 y, según sus informes, no se habría detectádo ningún problema. ¿Cómo es posible que una infraestructura en riesgo de colapso haya sido declarada segura hace apenas unos meses? ¿Se realizaron inspecciones rigurosas o simplemente se firmaron documentos para cumplir con trámites administrativos? El ministro de Transportes y Comunicaciones, Raúl Pérez Reyes, afirmó que se revisarán los informes de Norvial y de Ositrán, pero lo cierto es que la negligencia ya cobró factura que finalmente avalan..

Si la responsabilidad de Norvial es evidente, la inoperancia de la Municipalidad Distrital de Chancay es aún más indignante. Su alcalde, Juan Álvarez Andrade, no solo habría ignorado las advertencias previas sobre el deterioro del puente, que el niega, sino que ni siquiera tuvo la dignidad de presentarse en el lugar de los hechos tras la tragedia. Mientras él brillaba por su ausencia, el alcalde de Aucallama, Edwin Valdivia a pesar de no ser su jurisdicción directa, llegó de inmediato para coordinar la ayuda y apoyar a la población afectada. En tiempos de crisis, la diferencia entre un líder comprometido y un político indiferente se hace evidente.

El área de Defensa Civil de la Municipalidad de Chancay también tiene cuentas que rendir. Es inaceptable que ahora salgan a decir que el puente ya presentaba un alto riesgo de colapso. ¿Por qué no se tomaron medidas preventivas? ¿Dónde están los informes técnicos que detallen las acciones ejecutadas para evitar esta catástrofe? La inacción y el silencio institucional no solo agravan la crisis, sino que exponen la incapacidad y la ineptitud de un gobierno local que parece actuar solo cuando la desgracia ya es irreversible.

El colapso del puente Chancay no es un simple accidente, es la prueba de un sistema podrido, donde la dejadez y la falta de control ponen en peligro la vida de los ciudadanos. Norvial y la Municipalidad de Chancay tienen mucho que explicar. Y la población tiene derecho a exigir respuestas, responsabilidades y, sobre todo, cambios reales que impidan que otra tragedia como esta vuelva a repetirse.

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