No obstruía la vía peatonal, solo ofrecía a la mano sus botellas de agua mineral en un distrito en donde las opciones laborales han desaparecido desde la llegada de Cosco Shipping a Chancay.
Ahí está su rostro lastimado, golpeado, cortado por Fiscalizadoras de un gobierno edil que hace tiempo perdió el norte, con un alcalde inoperante que anda distraído, fungiendo de representante de los chinos en medios nacionales y foros y que hoy a golpes pretendería ordenar su descuidada ciudad.
El pecado de Joselyn Sánchez, fue ofrecer decentemente sus aguas para llevar algo para alimentar a sus hijos, en una batalla diaria, en un Distrito en donde Juan Álvarez Andrade no ha ofrecido alternativa alguna para afrontar la crisis de empleo de los desplazados por los empresarios chinos, de quienes Juanelo parece que fuera su embajador.
Pero los golpes físicos, bien pudieron ser mitigados al saber que defendió con dignidad el pan de sus hijos, pero el golpe más doloroso habría sido el escuchar al alcalde Juan Álvarez Andrade respaldando la actitud violenta y abusiva de sus fiscalizadoras y atacando vergonzosamente a la Sra. Joselyn Sánchez señalando que ella no era una “SANTA PALOMA” Y QUE TENÍA ANTECEDENTES PENALES.
Para Juanelo, quien hace unos días homenajeó a las mujeres por su día internacional, tener antecedentes penales es lapidario y por lo tanto para él, la madre habría perdido su condición de ser humano con derechos y el mensaje tácito de Juanelo sería que la Sra. Joselyn estaría bien golpeada. ¡¡QUÉ ESTUPIDEZ!
Dentro de los exabruptos por los cuales debería de ser denunciado Álvarez Andrade por alentar la violencia contra una mujer, señala que la señora Joselyn Sánchez ¡¡NO ES UNA SANTA PALOMA!!, ¿Qué quiso decir con esto el alcalde de Chancay? ¿Qué la Sra. Joselyn no es fiable, confiable, violenta y sin credibilidad?
Es lamentable que un alcalde respalde la violencia de trabajadoras de su municipalidad y trate despectivamente a una humilde madre de familia, que no tiene la culpa de haber nacido en una familia que sufre de necesidades económicas.
En cualquier municipio decente, la medida inmediata hubiera sido la expectoración del Gerente de Fiscalización y de las trabajadoras por las faltas graves cometidas, sin embargo, en este caso, el alcalde de Chancay sin vergüenza y rubor alguno ha salido a respaldar la agresión de sus trabajadoras municipales.
¡¡Qué vergüenza!!