Pensar a Huaral desde la geopolítica, por Rey Salvador Jara

Gobernar una provincia como Huaral exige algo más que buena voluntad o discursos bien intencionados. Exige entender el territorio, caminarlo, escucharlo y, sobre todo, respetar lo que la geografía y la historia ya nos han dicho desde hace décadas. Huaral no es un espacio vacío que se pueda improvisar; es costa, es valle, es sierra, y cada una de esas realidades pide decisiones distintas, pero articuladas.

Durante años hemos permitido que el crecimiento urbano avance sin orden, ocupando suelos agrícolas, presionando las fuentes de agua y generando ciudades que crecen rápido, pero sin calidad de vida. Esto no es casualidad, es consecuencia directa de no haber entendido que el ordenamiento territorial no es un trámite técnico, sino una herramienta política de primer nivel.

Se espera que los candidatos a la alcaldía provincial, asuman el ordenamiento territorial como una función esencial del gobierno local, tal como lo establece la Ley Orgánica de Municipalidades. Ordenar el territorio significa decidir con claridad dónde se vive, dónde se produce y dónde se transforma lo que producimos. Significa poner límites, pero también abrir oportunidades reales para la gente.

El ordenamiento productivo es clave. No todos los distritos deben hacer lo mismo, ni competir entre ellos. La sierra de Huaral, por ejemplo, no puede seguir siendo vista solo como zona de pobreza; es la reserva hídrica y agrícola de la provincia. La franja intermedia tiene una vocación natural para la agroindustria, y la zona costera, por su ubicación estratégica, puede convertirse en un nodo logístico y comercial de alcance regional. Cuando no entendemos esto, desperdiciamos territorio y tiempo.

El ordenamiento urbano, por su parte, no debe estar separado del productivo. Una ciudad que crece sin planificación termina expulsando a su propia población, generando informalidad, transporte caótico y servicios colapsados. Planificar no es frenar el desarrollo, es darle dirección.

Este proceso no se hace de la noche a la mañana. Requiere estudios técnicos, participación ciudadana real y una gestión firme que articule al gobierno regional y nacional. Pero, sobre todo, requiere decisión política. Porque no ordenar también es una decisión, y suele ser la más costosa.

Huaral tiene todo para convertirse en un verdadero polo de desarrollo de Lima Provincias. Pero eso solo será posible si entendemos que gobernar el territorio es gobernar el futuro. Y el futuro no se improvisa, se construye con visión, conocimiento y responsabilidad.

LO QUE SE DEBE DEBATIR

Plan de Desarrollo Concertado Provincial (PDCP) – actualización con enfoque productivo.

• Plan de Acondicionamiento Territorial (PAT) – define usos del suelo a escala provincial.

• Planes de Desarrollo Urbano (PDU) para Huaral, Chancay y ejes de expansión.

• Zonificación Económica y Ecológica (ZEE) – en coordinación con el Gobierno Regional.

Elementos técnicos clave:

• Cartografía SIG (riesgos, suelos, agua).

• Inventario productivo distrital.

• Análisis de conectividad vial y logística.

• Diagnóstico sociodemográfico (crecimiento, migración, empleo).

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