Al pan, pan y al vino, vino… nadie nos defiende de OTASS

Por Dante Pacheco

En el colmo de la desgracia, Emapa OTASS, la empresa de todos los huaralinos que nos quitó el organismo transitorio y que ahora abusa de los usuarios entregándole una pésima atención, mal servicio y cobros abusivos, ha sido facultada por SUNASS para elevar su tarifa, la misma que justifican con información falsa, solo para defender sus intereses.

Nunca fue un secreto el hecho de que OTASS fue una creación funesta por parte del Ministerio de Vivienda para crear una burocracia en favor de su entorno y que ideó un plan siniestro para apoderarse de las EPS que respondan a sus intereses, de esa manera inventaron, casi en todos los casos, que las empresas administradas por los Municipios, como el caso de Huaral, se encontraban administrativa y económicamente quebradas por lo que era urgente intervenirlos con acompañamiento técnico para que recobren su estabilidad. Fue la gran mentira, porque como en el caso de Huaral, el diagnóstico que tenían era del periodo anterior a la gestión donde se produjo la intervención y cuando las cosas marchaban mejor, eso no les importó y apelaron a la vía judicial para arrebatarle a la Municipalidad provincial el manejo de la empresa.

Lo cierto es que, a la fecha, después de ocho años de intervención, la empresa no ha recuperado-en apariencia-su estabilidad, es decir que el acompañamiento de OTASS no sirvió de nada porque el anunciado servicio continuo de agua nunca se dio, los usuarios cuentan con solo seis horas de promedio de continuidad de agua, incumplieron el anuncio y el compromiso de dotar a la población de 24 horas continuas del servicio. Sin embargo para mantenerse en la administración de nuestra EPS inventaron descaradamente la cifra promedio de continuidad de agua en un 21  horas, lo que es completamente falso y si bien es cierto que en determinados sectores de la parte baja de la ciudad si se cuenta con más de veinte horas de servicio esto no se da en el resto de la población donde la gente solo recibe dos, cuatro o seis horas de agua por lo cual el promedio es de solo SEIS o Siete horas de agua continua, de modo que los usuarios siguen madrugando para juntar el elemento liquido porque en el día no tiene el servicio, eso ocurre en la mayoría de los usuarios, de modo que solo han utilizado el cuento de las 21 horas para justificar que la SUNASS les autorice el aumento abusivo de la tarifa.

Lo reprobable es que el gerente, Carlos bueno tuvo el descaro de ir a una sesión de concejo para decirle al pleno que si se contaba con el promedio de las 21 horas continuas de agua, es decir que este señor no tiene sangre en la cara, es un sinvergüenza que no le importa que la población siga padeciendo de agua, no le interesa que OTASS cumpla con mejorarle el servicio, abandona las obras y deja las calles llenas de huecos y baches, que no realicen ampliación de los servicios de agua y desagüe, que sean incapaces de instalar algún servicio en el término de la distancia provocando múltiples denuncias, en realidad no le interesa nada, solo seguir sacando provecho de la presencia de OTASS en Huaral ganando sueldos jugosos que bordean los quince mil soles mensuales aparte de muertos y heridos y que nos haya llenado de gente las oficinas de EMAPA.

 Lo lamentable de todo es que no contemos con autoridades que nos defiendan, que no se identifican con la población, que están esperando algún mecanismo legal para actuar, es decir que son incapaces de liderar protestas como las que hicieron en Nazca donde la población acompañada de sus autoridades se movilizaron en favor de una propuesta legislativa para que sean liberados de OTASS, el resultado fue inmediato, se reunieron con la autoridades y han empezado algunas mejoras y se comprometieron con entregar lo más pronto posible la empresa de los nasqueños… pero aquí en Huaral no contamos con personas con los pantalones bien puestos para liderar el reclamo que quieren usuarios y pobladores en general, ni qué decir de los candidatos a la alcaldía provincial, los mismos que se han metido la lengua a sus bolsillos… qué vergüenza.

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