Caen 34 miembros de Los Pulpos durante operativo en Chile: banda exigía hasta US$14.000 en extorsiones

Un amplio operativo en Chile culminó con la detención de 34 presuntos miembros de la organización criminal Los Pulpos, en lo que las autoridades consideran un avance significativo contra la expansión de esa red. Según informó la Policía de Investigaciones (PDI) en conferencia de prensa, la agrupación que funcionaba en la capital y otras zonas urbanas fue prácticamente desmantelada tras los allanamientos y seguimientos que se efectuaron durante enero.

La célula señalada surgió en Trujillo, al norte de Perú, y desde 2021 había extendido su presencia a la parte centro-norte del país vecino. En ese periodo, los agentes lograron ubicar a varios integrantes, identificar patrones de funcionamiento y ejecutar capturas que llevaron a sumar un total de 50 personas vinculadas.

Cobros con cifras millonarias

El subsecretario de la Brigada Contra el Crimen Organizado, Cristián Sepúlveda, explicó que se pudo arrestar no solo a implicados de bajo rango, sino también a líderes, operadores directos y posibles testaferros de la banda.

De acuerdo con las denuncias recopiladas por las fiscalías, esta organización criminal estaría metida en esquemas de pago de cupos con exigencias de hasta US$14.000 a comerciantes, un monto que habría financiado parte de sus actividades ilegales en Santiago. También se detalló que, entre los intervenidos, 32 son ciudadanos peruanos, uno es chileno y otro de nacionalidad no especificada.

Respuesta institucional ante aumento de delincuencia

El ministro de Seguridad de la región, Luis Cordero, calificó la captura masiva como un avance que prácticamente deja a la agrupación fuera de operación en ese país. Hasta el momento, las autoridades continúan con las investigaciones conexas para determinar si aún existen vínculos activos entre otros grupos delictivos y los remanentes de Los Pulpos en distintos sectores de la capital y regiones adyacentes.

Detienen al presunto brazo armado de la red

Paralelamente a ese procedimiento en el extranjero, la Policía Nacional del Perú detuvo en Lima a un presunto lugarteniente de la misma banda, identificado como Jhon Snaider Nureña Rojas, alias ‘JJ’, tras su expulsión. El joven de 19 años fue interceptado en el aeropuerto internacional Jorge Chávez luego de que los efectivos lo ubicaran intentando ocultarse fuera del país para evadir la persecución judicial.

Además, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra este individuo en el penal de El Milagro, medida que se mantiene mientras continúan las investigaciones por delitos graves, entre ellos extorsión agravada.

Banda se asienta de manera estrátegica y disputan territorios

Su llegada a la Región Metropolitana respondió a una estrategia distinta a la de otras organizaciones extranjeras. De acuerdo con antecedentes policiales y análisis de seguridad, el grupo optó por instalarse de manera progresiva en comunas específicas del norte de Santiago, priorizando zonas con alta actividad comercial y presencia de migrantes peruanos, lo que facilitó la identificación de víctimas potenciales. Esta decisión permitió consolidar control sin necesidad de expandirse de forma acelerada ni generar enfrentamientos abiertos desde el inicio.

A diferencia de bandas con estructuras más visibles, la agrupación privilegió un modelo de operación discreto, enfocado en la intimidación selectiva y el dominio de territorios acotados. Esa dinámica evitó choques constantes con otras redes criminales de mayor alcance, aunque sí generó tensiones con facciones como el Tren de Aragua, que buscaban ampliar su influencia en la capital chilena mediante métodos más violentos y expansivos.

Informes de inteligencia indican que esta coexistencia se sostuvo en un frágil equilibrio, basado en la delimitación informal de zonas de acción. Mientras algunas bandas priorizaban delitos de alto impacto en distintos sectores, Los Pulpos concentraron sus esfuerzos en circuitos específicos, utilizando amenazas, ataques incendiarios y mensajes directos como mecanismos de presión para asegurar pagos y mantener control.

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