El grito del microemprendedor

Por: Iván Barón Pardo

La llegada del Megapuerto a Chancay, si bien promete desarrollo, pone a los microemprendedores locales frente a un riesgo inminente de competencia desleal y desplazamiento por grandes corporaciones. Sin políticas de protección y apoyo estatal, la asimetría en recursos, tecnología y logística amenaza la supervivencia de la economía local, exigiendo medidas urgentes de equidad.

Mientras tanto su mercado de abastos, por más de 8 años sin mantenimiento a las estructuras que soportan toneladas de hielo, hoy corroídos, y que es un peligro latente, por no decir una bomba de tiempo; y hoy los comerciantes se encuentran perjudicados porque el agua de las lluvias malogran sus mercaderías, en vista que los techos se encuentra huecos, rotos y oxidados y que a esto se suma a la poca concurrencia de publico.

Y además los microenprendrdores de nuestra franja costera llevan la misma suerte, en vista que nuestras playas se encuentran contaminados, y ésto a marcado un antes y después, porque se rompió el círculo del Desarrollo Económico, Local.

El inicio de una nueva era, en la tierra del CUCHIMILKO, se inicia una nueva etapa en Chancay, con el Megapuerto trae consigo una narrativa de progreso, pero detrás de las grandes cifras se esconde una realidad compleja para el comerciante local.

Los MicroEmprendedores, motor fundamental de nuestra economía, enfrentan un desequilibrio estructural frente a la llegada de grandes corporaciones internacionales y nacionales. No estamos ante una competencia basada en méritos, sino ante una lucha desleal donde el pequeño productor, a menudo sin empleados y basado en oficios, se ve inmerso en un entorno de «supervivencia del más fuerte».

La disparidad es abismal: las grandes empresas acceden a tecnología de punta, financiación a bajo costo y economías de escala inalcanzables para un negocio local. El pequeño comerciante de Chancay se enfrenta a la falta de apoyo estatal y a la incapacidad de ajustarse a los exigentes estándares de calidad y eficiencia que estas corporaciones traen. Esta situación no solo pone en riesgo su subsistencia económica, sino que amenaza con desmantelar la identidad productiva local, convirtiendo a los emprendedores en más desocupados y en meros espectadores de su propia comunidad.

Es crucial que el desarrollo logístico no atropelle el sustento de la población. Se necesitan políticas públicas proactivas: incentivos tributarios temporales, programas de capacitación tecnológica y facilidades para que los microemprendedores se integren en la nueva cadena de valor, en lugar de ser desplazados por ella. La verdadera prosperidad de Chancay se medirá no solo por la carga que mueva el puerto, sino por la capacidad de integrar y proteger a sus emprendedores locales en este nuevo ecosistema comercial.

En conclusión me solidariso con todos los Micro Emprendedores del Distrito, en vista que ellos son el motor que mueven el Círculo Economico Local.

Deja un comentario