Un mal que no tiene cura

Por Dante Pacheco

El reconocido pensador, político, escritor y literato peruano Manuel Gonzales Prada es recordado por sus reconocidas obras “Páginas Libes” y “Horas de Lucha”, obras de profunda identificación con la realidad peruana, pero además este personaje es recordado por una frase imperecedera que graficaba la realidad del Perú del siglo XIX: “Dónde se pone el dedo, salta el pus”, es decir que antes de 1900 la corrupción en el país ya se pintaba como extrema, por lo que no imaginamos qué frase utilizaría ahora para referirse a lo mismo, este renombrado pensador.

Respecto al tema los expertos señalan que por la corrupción nuestro país pierde cada año alrededor de 23 mil millones de soles, una cifra alarmante que incide en la inversión pública y si bien es cierto que el proceso de corrupción es vertical y que parte desde el Gobierno Central, existe una incidencia también preocupante a nivel de regiones donde el porcentaje asciende a poco más del 15 por ciento mientras que a nivel de gobiernos locales es por el orden del 17.

En líneas generales, la pérdida por corrupción a nivel nacional equivale al 12 por ciento del PBI, más del doble de lo que anualmente se destina al sector educación y que hasta el año pasado fue del 5 por cierto, monto de dinero que bien podría servir para mejorar la infraestructura educativa del país. La corrupción escala posiciones increíbles, rompe con todos los esquemas, pervierte y doblega autoridades, funcionarios de todo nivel incluyendo en forma alarmante a instituciones como el Poder Judicial, la Fiscalía, la Policía y ni qué decir de las autoridades elegidas por el pueblo, alcaldes, gobernadores, congresistas, entre otros ósea no solamente “Donde se pone el dedo salta el pus”, ahora donde se mira se puede notar la corrupción.

Estamos bajo el dominio de la corrupción y de eso no se salvan los órganos de control, los que miran y no ven, los que se hacen de la vista gorda y donde tampoco están exentos los periodistas, los que cobran por direccionar sus comentarios por defender lo indefendible o simplemente tienen una tarifa por callar… todo es corrupción, son pocos los tienen que nadar contra corriente.