Un Fenómeno del Niño vuelve a tocar las costas peruanas. El ingeniero Jonathan Cárdenas, del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), advierte que estamos en “los primeros pasos” de un nuevo Niño Costero, producto del calentamiento progresivo del Océano Pacífico. Por el lado económico, el jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (Iedep), Óscar Chávez, señala que el Perú perdería 290 millones diarios si sectores como el agro y comercio paralizan por los estragos de la naturaleza. En este reportaje de Punto Final, analizamos el estado actual de este comportamiento inusual que cada vez se vuelve más repetitivo en el litoral latinoamericano.
A pesar de que recién el Niño Costero ha empezado, ya se ha cobrado la vida de 47 personas, que perecieron a causa de las lluvias, huaicos e inundaciones. En Chosica, uno de los distritos más afectados, Salomón revive el trauma del 2017 (la última vez que el Fenómeno del Niño apareció con fuerza), cuando el río se llevó su casa.
“Tenemos miedo que se lo vaya a llevar el agua. Cuando vino el huaico se llevó todo (…). Espero que no pase nada, si no se lleva todo de vuelta, ¿a dónde nos vamos a ir pues?”, reclama Salomón ante la posibilidad de otro niño costero.
Nueve años después del devastador Niño de 2017, él sigue viviendo en la misma zona donde vio su hogar caer.
El último Fenómeno del Niño del 2017 vuelve a revivir miedo en 2026
Lo mismo sucede en el sur. En Cerrito de Los Álvarez, ubicado en Arequipa, Ana perdió su viviendas, animales y herramientas de su hogar por el ingreso de una torrentera que destruyó todo a su paso. El mecánico Roberto, quien levantó su estación de servicios con su sudor por años, vio como el río furioso enterró todo bajo el lodo.
Sin embargo, hay personas que en el 2026 se han visto afectados por el embate del Niño Costero. El profesor Humberto Gárate cuenta que un huaico sepultó parte importante de su hogar, dejando su sala y cocina totalmente inoperable. Ante los daños, él pidió ayuda al gobierno, pero tiene más confianza en sus amigos.
“Yo confío más en mis amigos, en mis conocidos, en mis alumnos que me han dicho que me van a ayudar”.
Grinia Ávalos, ingeniera del Senamhi, señala que el Fenómeno de El Niño del 2026 “aún está en pañales”, y que aún debe evolucionar sus anomalías durante al menos tres meses consecutivos.
“Según el análisis del Enfen, lo que se tiene es que es probable que este calentamiento se extienda hasta noviembre”, indicó Ávalos.
El presidente que se enteró del desastre en plena entrevista
A oídos sordos, palabras necias. Durante una entrevista hecha por la Radio Yaraví, el presidente de transición José María Balcázar, admitió que recién se enteraba de la magnitud de la emergencia por el Niño Costero en Arequipa gracias a su interlocutor, quien le reclamaba maquinarias y demás asistencias para dar apoyo a las familias y sectores afectados.
“Todavía no, recién me entero por ustedes”, respondió Balcázar.
En ese mismo contexto, se ha reportado que hospitales, como el Regional de Lambayeque, reportaron filtraciones de agua en sus instalaciones en zonas críticas, como el salón de neoplásicas, donde los recién nacidos son incubados luego de llegar al mundo.
El golpe económico del Niño Costero
Óscar Chávez, jefe del Iedep, señaló que el Perú podría perder hasta 290 millones de soles diarios si se paralizan sectores como el agro, manufactura, comercio y transporte en las regiones que se verán afectadas.
En el norte, como Máncora, se ha observado que ciudadanos han construido sus viviendas cerca a las quebradas, lo que aumenta peligrosamente el riesgo de inundaciones por el bloqueo del desfogue natural hacia el mar.
Las autoridades insisten en que este Niño no sería tan intenso como el del 2017, pero piden no bajar la guardia. El Instituto de Defensa Civil (Indeci) ha lanzado un visor público para que los ciudadanos podamos monitorear en tiempo real los impactos del fenómeno climatológico, mientras que el Senamhi, por su parte, advierte que marzo será un mes lluvioso y que podrían activarse quebradas.
“Un verano largo y un otoño más cálido de lo normal nos espera”, explica la ingeniera Ávalos.
Para miles de familias que viven aún al pie del riesgo y no tienen a dónde ir, la esperanza es simple: que el río no vuelva a llevárselo todo.