José María Balcázar ha sido elegido nuevo presidente del Perú. Con 64 votos, el congresista asociado a Perú Libre venció en una segunda vuelta a Maricarmen Alva, quien solo recibió el apoyo de 46 parlamentarios. Entre los presentes, la gran mayoría de bancadas había anunciado su respaldo a Alva por afinidades políticas —Renovación Popular y Fuerza Popular, entre ellas—. La izquierda, en teoría el único apoyo de Balcázar, no se daba abasto para posicionar al perulibrista: solo entre Juntos por el Perú y el partido del lápiz, los votos alcanzaban un tope de 21. Inclusive, sumando a Podemos Perú, los números siguen quedando chatos: llegan a 33 sufragios favorables.
¿Cómo entonces ganó Balcázar? A ciencia cierta, nada puede confirmarse con suficiente rigurosidad. Sin embargo, las teorías apuntan a una sola posibilidad: la existencia de un voto secreto por parte de partidos de derecha a favor del actual presidente del Perú. De fondo, un hecho podría dar una pista sobre la jugada política: la reciente pelea entre Renovación Popular y Fuerza Popular.
Con la victoria de Balcázar, el partido fujimorista puede jactarse de no ocupar el Gobierno. Ante cualquier fallo del nuevo mandatario, la narrativa se mantiene: Fuerza Popular fue quien se opuso a estas figuras y Renovación Popular, su principal competidor en este tramo de las elecciones generales, fue “quien los puso en el poder”.
Una pelea de hace varias semanas a poco de las elecciones
Desde la explosión del ‘chifagate’ —la filtración de las reuniones clandestinas de José Jerí con empresarios chinos—, el clima de vacancia empezaba a asomarse. Cuando se comenzaron a solicitar las firmas para una sesión de pleno extraordinaria, los partidos ya dejaban claras sus posiciones respecto a la vacancia. Los dos partidos más representativos del conservadurismo peruano, Fuerza Popular y Renovación Popular, tenían posturas disímiles.
La bancada liderada por Rafael López Aliaga fue una de las fuerzas que se posicionó con mayor firmeza a favor del pleno extraordinario y de la moción de censura contra Jerí. “Exigimos que José Jerí acuda al Congreso del Perú y brinde las explicaciones necesarias frente a los serios cuestionamientos sobre su conducta en el ejercicio del cargo”, señalaban en una de sus publicaciones en la red social X (antes Twitter), antes de que el ahora expresidente fuera removido.
A menudo, Fuerza Popular y Renovación Popular han votado de forma similar. Pero en esta ocasión no fue así: Fuerza Popular fue la fuerza que más se rehusó a que se convocara el pleno extraordinario, con Fernando Rospigliosi desempeñando un papel importante en su rol de presidente del Congreso al retrasar este proceso. En primera instancia, Rospigliosi mandó a subsanar las firmas para convocar al pleno. Una vez convocado, los congresistas naranjas fueron, junto a algunos miembros de Somos Perú y poco más, los únicos defensores del expresidente censurado.
Al exponer sus motivos, los fujimoristas señalaron que el objetivo era “mantener la estabilidad democrática” y anunciaron su confrontación con los celestes, a quienes acusaron de “ayudar a los caviares” en la salida de Jerí. La narrativa ya estaba planteada: Fuerza Popular no apoyaría una “desestabilización”, mientras que Renovación Popular no solo la promovía, sino que jugaba un rol activo en ella. Esto, en la disputa por el voto conservador, sería clave.
Movimientos de APP y una narrativa que se mantiene
Previo a la elección de Balcázar, ambas bancadas parecían mantener su posición: los dos grupos parlamentarios aseguraban que votarían a favor de Maricarmen Alva para que fuera la nueva presidenta de la Mesa Directiva del Congreso y, con ello, se convirtiera en la nueva presidenta del Perú.
Pero la elección pasó y trajo sorpresas: Balcázar se impuso en primera vuelta por tres votos de diferencia frente a Alva. En una segunda vuelta, todo parecía indicar que Alva resultaría vencedora, pues las bancadas que la apoyaban eran mayoría. Sin embargo, no fue así: Balcázar se impuso por más de diez votos.
Los cálculos no mienten: una de las bancadas señaladas como pro-Alva debió depositar sus votos a favor de Balcázar. Las teorías apuntan principalmente a dos frentes: Fuerza Popular y Alianza para el Progreso.
Desde Fuerza Popular han señalado que la bancada acuñista, a través de Richard Acuña, mantuvo comunicaciones con allegados al congresista Balcázar. “Según lo que he escuchado, a mí no me consta, pero según lo que se ha visto en los pasillos, aparentemente ha habido negociaciones entre el hijo de César Acuña, el señor Richard Acuña, y la gente que estaba manejando la campaña del señor Balcázar”, declaró el fujimorista Ernesto Bustamante para un canal de televisión.
La otra hipótesis apunta contra el grupo fujimorista, señalando que habrían votado a favor de Balcázar para poder señalar, en los próximos meses, a las fuerzas políticas alineadas ideológicamente con la izquierda como responsables de eventuales escándalos de la nueva administración. Fuerza Popular, acostumbrado a enseñar sus votos en estos escenarios, apostó por la discreción en esta ocasión.
Bajo esta estrategia, Fuerza Popular va contra dos frentes: primero, señala a Rafael López Aliaga como uno de los responsables de la situación que pudiera venir; y segundo, dirige sus críticas contra otra candidatura recientemente en alza, ubicada entre el tercer y cuarto lugar y asociada al sector de la izquierda: la de Ahora Nación, con Alfonso López Chau a la cabeza. Los fujimoristas no suben mayores puntos en las encuestas; la hipotética estrategia va contra sus rivales directos.
Como dato no menor, Balcázar estuvo inscrito en Ahora Nación por un breve periodo. Sus destitución se dio tras sus declaraciones sobre las relaciones sexuales en menores de edad.