Sobrevivientes del Sodalicio rechazan presencia de Cipriani en funeral del papa: «Tiene un impulso descontrolado de ejercer poder»

La Red de Sobrevivientes Perú, integrada por personas que han sido víctimas de abusos cometidos por representantes de la Iglesia y actualmente liderada por José Enrique Escardó, primer denunciante del caso Sodalicio, se manifestó respecto a la participación de Juan Luis Cipriani, exarzobispo de Lima, en el funeral del papa Francisco. Según la organización, su presencia es inapropiada y envía un mensaje equivocado que la Iglesia católica no debería dirigir a quienes han sufrido agresiones sexuales por parte de integrantes del clero.

«La Red de Sobrevivientes Perú, cuyo objetivo es luchar contra la violencia física, psicológica, espiritual y sexual en entornos eclesiásticos, manifiesta su rechazo a la participación en las actividades previas al cónclave del cardenal peruano Juan Luis Cipriani Thorne, quien ha desobedecido una vez más el precepto penal que le impuso en vida el papa Francisco. (…) Si la Iglesia católica desea continuar por el camino de la tolerancia cero frente a la violencia sexual contra menores, tal como lo planteó el papa Francisco, este hecho representa un mensaje preocupante que afecta la confianza en los criterios para la elección del próximo pontífice», se lee en el comunicado.

Asimismo, el pronunciamiento señala que la actitud de Cipriani refleja la conducta de quienes buscan mantener relaciones de poder en perjuicio de sus víctimas. La organización instó a las autoridades eclesiásticas a tomar medidas urgentes.

«Sin mostrar arrepentimiento ni la más mínima empatía con las víctimas, el cardenal Cipriani demuestra con su actitud el perfil de un agresor sexual, pues se sabe que quienes cometen estos delitos actúan impulsados por un deseo descontrolado de ejercer poder sobre sus víctimas. La presencia de Cipriani obedece a la misma lógica: una demostración pública de rebeldía y dominio. (…) Esperamos que el Colegio Cardenalicio tome una decisión inmediata y envíe una señal clara a todas las víctimas y sobrevivientes de violencia eclesial sobre el futuro de la Iglesia», concluye el comunicado.

 Comunicado de la Red de Sobrevivientes sobre la presencia de Cipriani en el Vaticano.

Comunicado de la Red de Sobrevivientes sobre la presencia de Cipriani en el Vaticano.

Juan Luis Cipriani reapareció en el funeral del papa Francisco en el Vaticano

A escasos días del cónclave agendado para el 7 de mayo, el cardenal peruano Juan Luis Cipriani, de 81 años, protagonizó un acto que ha generado gran polémica: se presentó en la basílica de Santa María la Mayor vistiendo atuendos cardinalicios, a pesar de haber sido sancionado previamente por el Vaticano por presuntos abusos sexuales cometidos en el pasado. Esta conducta representa un abierto desacato a una orden directa del papa Francisco, quien había prohibido expresamente el uso de distintivos eclesiásticos por parte de clérigos sancionados. El gesto tuvo lugar frente a la tumba del pontífice fallecido, en un contexto marcado por el duelo y la introspección en la Iglesia.

Cipriani, actualmente residente en Madrid, fue objeto de una sanción en 2019, impuesta por el propio Francisco tras la denuncia de una presunta víctima que lo acusó de haber cometido abusos en 1983, cuando era aún menor de edad. La Congregación para la Doctrina de la Fe inició la investigación en 2018 y concluyó restringiendo sus funciones sacerdotales, su lugar de residencia y el uso de emblemas clericales. Aunque el cardenal ha rechazado las acusaciones, su reciente aparición en público contradice abiertamente las restricciones que siguen vigentes. Esta situación se suma al clima de tensión en torno al cónclave, ya afectado por el caso del cardenal Angelo Becciu, sentenciado en diciembre de 2023 por delitos financieros y aún vinculado al proceso de elección del nuevo papa.

Víctimas del Sodalicio sobre reparaciones de la asociación apostólica: «Es irrisorio y los daños son irreparables»

La Asociación por la Verdad, Justicia y Reparaciones Dignas, integrada por 26 víctimas del Sodalicio de Vida Cristiana, organización disuelta por el papa Francisco, rechazó la publicación emitida por esta institución religiosa, en la que intentan justificar los abusos psicológicos, laborales, sexuales y de poder mediante el dinero entregado como reparación. La asociación dio a relucir las falencias de este comunicado.

«El informe, es, en gran parte, el mismo presentado con anterioridad en la página oficial del SCV, no constituyendo novedad alguna. El monto de las reparaciones pagadas a la fecha es irrisorio. Más aún, si se tiene en cuenta que, en no pocos casos, los ‘… daños son irreparables y tienen consecuencias difíciles de medir'», aclararon las víctimas.

En esa línea, aclararon que el Sodalicio nunca tuvo interés en reconocer a las víctimas. Por el contrario, cada uno de los pasos dados por el SCV fue encargado a terceros, como en el caso de la comisión contratada por esta asociación apostólica, cuyo propósito era evaluar si las víctimas cumplían con las condiciones necesarias para ser consideradas.

Además, expuso que el SCV se eximió en todo momento de culpa y responsabilidad legal mediante las cláusulas que obligó a las víctimas a firmar, en las cuales estas aceptaban que dicha institución cristiana presentaba las indemnizaciones como donaciones y les imponía la confidencialidad como una forma de mordaza. «El SCV no se reconoce institucionalmente como causante de los daños; se refiere a personas individuales. Al no ser causante, no asume ninguna responsabilidad legal», se lee.

Finalmente, dio a conocer que el número de mujeres víctimas “reparadas” no alcanza el 10 % del total de casos y que, por ello, la Misión Scicluna-Bertomeu, enviada por el papa Francisco, llegó en respuesta a la sensación de injusticia percibida por buena parte de la sociedad peruana e internacional.

«La publicación de tal informe, en estas circunstancias, trata de hacer creer a la opinión pública que el SCV habría cumplido con las recomendaciones de la Santa Sede y que, por lo tanto, las medidas tomadas por el Santo Padre y sus enviados frente a esta comunidad serían arbitrarias. Lo que está pasando con el SCV es consecuencia del proceder falto de integridad y transparencia con el que tal institución ha venido actuando desde hace décadas y que hoy se hacen visibles», agregó.

El Sodalicio confirma su disolución: «Dos sodálites reconocieron haber violado las reservas del caso»

El Sodalicio de Vida Cristiana emitió un comunicado el lunes 20 de enero de 2025, confirmando su disolución ordenada por el Papa Francisco. Aunque esta noticia se había dado a conocer el sábado 18 de enero a través del portal Infovaticana, que informó sobre el decreto del Santo Padre, la sociedad de vida apostólica ha corroborado la información en su comunicado.

Sin embargo, también acusó a algunos de sus miembros de filtrar la noticia, lo que llevó a su expulsión definitiva de la Asamblea por haber violado la confidencialidad. Por otro lado, fuentes de La República han confirmado la decisión del Vaticano, aunque aún no se ha hecho un anuncio oficial al respecto.

El Sodalicio confirma que ha sido disuelto por el papa Francisco

El grupo apostólico Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), envuelto en los últimos años en una serie de denuncias e investigaciones por abusos, confirmó este lunes que ha sido disuelto por el papa Francisco, aunque señaló que esa información aún es «absolutamente de carácter reservado».

Luego de que la noticia fuera adelantada durante el último fin de semana por una página web que publica información vinculada con El Vaticano, el SVC emitió un comunicado, firmado en la ciudad brasileña de Aparecida, en el que señaló que «la información central sobre el hecho era cierta, pero contenía varias inexactitudes».

«Siendo la asamblea conocedora de esta noticia periodística, y ante la gravedad de los hechos, el primer acto del día fue exhortar a que los responsables asumieran el despropósito de haber filtrado una información absolutamente de carácter reservado», sostuvo.

Añadió que dos de sus integrantes, conocidos como ‘sodálites‘, reconocieron «haber violado las reservas del caso y, luego de pedir perdón a los presentes, fueron expulsados definitivamente de la asamblea».

En ese sentido, el SVC lamentó que «la inconducta de estos dos miembros haya podido ser aprovechada por la prensa para generar dudas sobre que haya sido» el cardenal Gianfranco Ghirlanda, delegado pontificio del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (Divcsa), quien filtró la noticia.

El Sodalicio, cuyos miembros están reunidos en Aparecida, agregó que «reconoce como suyas solo las noticias de sus comunicados oficiales» y ratificó su respeto a las decisiones al papa Francisco, «en el cual confiamos y al cual obedecemos», según señaló.

El pasado 9 de diciembre, el papa recibió a los periodistas peruanos Pedro Salinas y Paola Ugaz, y a la estadounidense Elise Ann Allen, a los que el pontífice transmitió su apoyo luego de que denunciaran ser víctimas de acoso judicial y personal tras haber investigado al SVC.

Salinas y Ugaz publicaron en 2015 el libro ‘Mitad monjes, mitad soldados’, en el que revelaron los testimonios de víctimas de abusos físicos, psicológicos y sexuales cometidos presuntamente al interior del Sodalicio, una organización católica fundada en Perú en 1971.

El caso Sodalicio

El caso ha sido investigado por el Vaticano y, en julio de 2023, el papa envió a nuestro país, como investigadores especiales, al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y al sacerdote español Jordi Bertomeu, ambos expertos en delitos de abusos.

En pasado agosto, la Santa Sede expulsó al fundador del SVC, Luis Fernando Figari, debido a las investigaciones que lo señalan como culpable de abusos, y desde entonces también se expulsó a hasta 15 miembros de la organización por abusos sexuales, algunos contra menores.

Figari, nacido en Lima en 1947, ha sido acusado por miembros que pertenecían a la misma organización e investigaciones fiscales y periodísticas de haber cometido abusos físicos, psicológicos y sexuales.

El 2 de abril del año pasado, el papa aceptó la renuncia del arzobispo de Piura, en el norte de Perú, José Antonio Eguren, quien había estado en el centro de una investigación periodística en la que se le acusaba de encubrir los abusos de Figari.

En enero de 2018, el Vaticano anunció la intervención del Sodalicio, un mes después de que la Fiscalía pidiese prisión preventiva para varios miembros y exmiembros de la organización, entre ellos su fundador, Figari.

Ante las denuncias, el Sodalicio aseguró que un grupo de investigación interno determinó que los agresores identificados fueron Figari, el ya fallecido Germán Doig, así como Virgilio Levaggi Jeffrey Daniels, quienes fueron retirados de la organización.

Ese informe concluyó que al menos 36 personas, 19 de ellas menores, fueron presuntamente víctimas de abusos sexuales entre 1975 y 2002 por parte de líderes de la organización, aunque la Fiscalía archivó las denuncias por abuso sexual por haber prescrito.