OPINIÓN:
Antaño, el tradicional paseo de San Juan Bautista a las Lomas de Granados era una celebración tan arraigada que involucraba a casi toda la población impulsándola a abandonar el poblado y dirigirse a las lomas donde los grupos familiares disfrutaban no solo de la fiesta religiosa, sino que además participaba de un día de campo recorriendo la zona, entonces llena de colorido por la exuberante vegetación, se jugaba, se caminaba y al final del día toda la gente volvía a Huaral, cuyas calles habían permanecido desiertas por el éxodo masivo de la gente que no necesitaba invitación para apartarse del bullicio propio de la ciudad.
Antes de llegar a la mitad del siglo XX, el padre de los Fukuda llegó a Huaral un 25 de junio, lo acompañaba una acémila con algunas pocas alforjas sobre sus lomos, pero a medida que ingresaba al poblado se percató que no había movimiento de gente, los comercios estaban cerrados semejante a un pueblo fantasma, solo algunas pocas personas discurrían de tanto en tanto, llegó a la plaza principal donde se atrevió preguntar si algo malo estaba pasando en el lugar, pero le respondieron que cada 25 de Junio el pueblo entero se dirigía a las lomas de Granados llevando de paseo al patrón religioso del pueblo ,San Juan Bautista y que allí permanecían a lo largo de todo el día. La curiosidad lo llevó a intentar dirigirse hasta las lomas por lo que enrumbó hacia el Nor-Este, donde las tierras eran eriazas o mejor dicho llenas de piedras pero sobre suelo llano, no tenían dueño en el sector de la actual Esperanza Central y alrededores por lo que de pronto se imaginó la zona llena de verdor, entonces en lugar de continuar su viaje hacia las lomas, se quedó en el camino mirando como una especie de desafío el terreno pedregoso, pero se dijo para sí que ese era el lugar donde debía establecerse; allí trabajó incansablemente acarreando piedras hasta convertirla con el paso de los años en tierra fértil, todo ello a partir de una tradición que lo llevó a conocer esas tierras que con el paso de los años se convertirían en las más fecundas del valle.
En realidad, el inicio de la tradicional fiesta en las lomas se pierde en el tiempo, sin embargo, se conoce que antes de la llegada de los españoles, los originales que habitaban en los ayllus de los alrededores, festejaban cada 24 de junio la fiesta en honor al dios sol, en ese lugar existía un adoratorio, ubicada en la parte alta de las lomas, allí se realizaban ritos paganos y luego el festín. Con la llegada de los españoles, se produce la colonización que implicaba la presencia de religiosos católicos que evangelizaban al pueblo conquistado que fundaron el pueblito de Guaral bajo la advocación de San Juan Batista, cuya fiesta conmemorativa es el 24 del sexto mes del año; Los evangelizadores creyeron conveniente terminar con la celebración pagana y deciden llevar a San Juan Bautista de paseo a las lomas de Granados, es decir al mismo lugar donde se practicaban los ritos en honor al sol pero fijando como fecha el día 25, así poco a poco los nuevos cristianos se sumaron a la celebración religiosa del “santo del desierto”, tradición que prevalece hasta la actualidad pero que en los últimos años ha decaído en razón de falta de coordinación entre la Iglesia, la Municipalidad y la Comunidad Campesina para establecer actividades de importancia en la fecha fijada, en la actualidad la presencia de público ha disminuido y con ello se menoscaba el turismo, toda vez que cada 25 de Junio el gentío tenía un importante conglomerado de gente foránea que llegaba de todas partes a disfrutar de la fiesta, de sus actividades y de la gastronomía.
Como atractivo turístico, el Paseo a las Lomas de Granados no debe acabar, por el contrario, hay que darle todo tipo de impulso, por el bien de Huaral y sus tradiciones