“Un Congreso para llorar”

POR DANTE PACHECO:

Con ruidosa pompa se anunció la presencia del Primer Ministro, Aníbal Torres, al Congreso de la República donde se suponía que los parlamentarios le darían un buen jalón de orejas por el lenguaje provocador de los últimos días y por presuntamente soliviantar a las masas para provocar el cierre del Congreso o promover una Asamblea Constituyente para terminar por sepultar nuestra actual Carta Magna; sin embargo, al margen de pequeñas escaramuzas, Ministros y Parlamentarios, un poco más y terminan dándose besos y abrazos, claro que luego de la presentación del odiado Aníbal ya ante la prensa volvieron los cuestionamientos.

Lo cierto de todo esto es que en varios momentos y al lado del propio presidente de la República, Aníbal azuzó a la gente salir a las calles a modo de defender a Pedro Castillo, fueron entonces palabras cargadas de elementos subversivos que podrían terminar en actos de violencia, pero todo ello lo negó ante los Congresistas el inefable primer ministro. Por su parte la respuesta de los otorongos fue de tono bajo y casi musical, salvo algunas pocas excepciones, lo cierto es que la presentación del presidente de la PCM terminó sin mayores consecuencias, con un Aníbal llamando a la cordura y al trabajo de conjunto, cosa que no creemos que sea posible, pero del lado de los parlamentarios solo se demostró que del dicho al hecho hay mucho trecho. No es que queramos que se persista en la virulencia de palabras o que las instituciones se derrumben o que caigamos en un desgobierno, cuya caída es inminente, pero lo que se tiene que saber en el Perú es que la única salida para este entrampamiento que nos sumerge en grave crisis política es necesario abordar acciones drásticas y seguramente dolorosas, la principal de ellas es que se tenga que ir a nuevas elecciones generales, que se vaya el presidente junto con los Congresistas. Se dice a este respecto que una de las dificultades sería los tiempos a transcurrir entre legislaturas obligadas y algo más por lo que lo más lógico es que el señor Castillo renuncie al cargo y que antes de ello ‘el mismo convoque a nuevas elecciones y cuya prerrogativa se ampara en la Constitución. Finalmente, los otorongos se resisten a sacrificarse por el país y defenderán su alicaído fuero con uñas y dientes y lo propio hará el presidente, por lo que nos atrevemos a decir que, si algo extraordinario no ocurre, para los próximos años tendremos más de lo mismo… que pena por el Perú en manos de quienes critican a los políticos tradicionales pero que en la práctica hacen lo mismo que ellos.

Deja un comentario