Por Dante Pacheco
En los últimos días, el caso de la disputa por el agua entre los pueblos del norte de la ciudad de Huaral y de Pampa Libre de Chancay, se ha convertido en todo un problema social que alcanza ribetes de encontronazos entre autoridades, dirigentes y hasta los sacerdotes, todo porque algunos interesados están buscando jalar agua para su molino u obtener réditos del río revuelto, apelando para eso a la desinformación y a la inseguridad justificada de los pobladores de Túpac Amaru que no se sienten seguros de que se les dice la verdad cuando se habla de que en la fuente que está muy cerca de ellos el agua que se llevará a Chancay los dejará a ellos sin el elemento líquido, razón por la que se han movilizado y reclaman que el proyecto del Ministerio de Vivienda se mantenga paralizado mientras se disipan las dudas. Es en ese sentido que se puede identificar claramente a quienes hace gala de la intolerancia o mejor dicho de la intransigencia dispuestos a cerrarse en un contundente NO, sin escuchar a las partes involucradas, estos son básicamente quienes obedecen consignas de politiqueros convirtiéndose en actores de ideas infranqueables, generándose de esa manera los conflictos de la que hoy todos somos testigos.
Resulta penoso que en el tema se involucre un sacerdote que en lugar de sembrar cizaña debiera sembrar la paz, asimismo aparecen políticos fracasados y trasnochados que obtusamente afirman que el agua que se llevarán a Chancay irá a COSCO SHIPING, como si la obra del mega puerto fuese un proyecto industrial, también están los que manejan empresas de acarreo de agua en cisternas, a quienes al parecer se les va el negocio de las manos y por último, también están los azuzadores profesionales, aquellos que aparecen de donde sea, sabe Dios financiados por quién o quiénes para echar más leña al fuego, olvidándose que el problema es el agua para todos.
De lo que efectivamente se trata es de que los cinco pueblos de la Esperanza Baja no sé queden sin agua y que por el contrario se acelere el expediente técnico para el proyecto de agua potable en favor de Huacho Chico, Cerro Cenizo, Túpac Amaru, Real Perú y Jecuán, es decir que lo que se tiene que garantizar a esta población es que el proyecto de Pampa Libre no los dejará sin el elemento liquido y para ello reclaman una Mesa de Trabajo con todos los actores del problema, Ministerio de vivienda, dirigentes de los cinco pueblos, los alcaldes de Huaral y de Chancay, el representante del Ministerio Público, de la ANA y la ALA respectivamente claro esta con la presencia de los técnicos que garanticen un informe fidedigno y transparente… no se requiere la presencia de politiqueros intolerantes, de resentidos sociales ni de nadie que no tenga que ver directamente con el tema… el diálogo es importante y si ya se han realizado otras, es necesario insistir en una más, propuesta del alcalde Provincial que cree en el diálogo, un diálogo donde las discrepancias se traduzcan al final en entendimiento, es decir un dialogo donde se acepten razones técnicas dejando de lado todo tipo de intolerancia… si luego de esa enésima reunión se asegura técnicamente que en la fuente de la discordia tenemos agua para rato, entonces lo único que queda es seguir avanzando y a pasos agigantados en el proyecto de agua para los cinco pueblos del norte de la ciudad; si técnicamente se demuestra lo contrario, entonces tendremos que defender a los nuestros, que sin ser dueños del recurso natural, tienen más derecho de los que están más lejos del punto de captación. La intolerancia nunca será una buena consejera, el diálogo es el lenguaje de los que tienen sabiduría y siempre llegan a consensos… un esfuerzo mas no le hace daño a nadie.
EL AGUA ES DE TODOS, DISFRUTÉMOLAS EN TANTO LA NATUJRALEZA NO SE NIEGUE A DARNOLAS.