La OMS abre un centro para investigar e impulsar la medicina tradicional

La aspirina tiene el componente activo de la corteza de saúco, usado tradicionalmente en varias culturas para desinflamar y aliviar el dolor. La artemisinina, que se encuentra en un tipo de ajenjo, es ahora uno de los tratamientos más importantes para la malaria. ¿Qué otras respuestas pueden encontrarse en los saberes populares para la salud?

Las medicinas tradicionales y la medicina occidental se dan la mano más veces de las que creemos. Aproximadamente el 40% de los productos farmacéuticos actuales tienen una base natural, según cifras de la OMS. Es por eso que la entidad internacional convocó la primera cumbre en la historia para la medicina tradicional, integrada y complementaria, un término que sirve de paraguas para las prácticas herbales, el yoga o la medicina ayurveda, entre muchas otras. 

«Una de las mayores fortalezas de la medicina tradicional es comprender los vínculos íntimos entre la salud de los humanos y nuestro entorno», recordó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, desde Jamnagar, India, la sede de la cumbre, el pasado jueves 17 de agosto. El encuentro reunió a los ministros de salud del G20 y a representantes de pueblos indígenas alrededor de todo el mundo, entre otros. 

El debate alrededor de cómo integrar las distintas tradiciones médicas no se limitará a los tres días de cumbre, sino que proseguirá gracias a la creación del Centro Global de Medicina Tradicional, en la misma ciudad de Jamnagar, para «desbloquear el potencial» de estos saberes, en palabras de Ghebreyesus-

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