Cuál es el papel de la Ugel 10 de Huaraal

Por Dante Pacheco:

El desplome del cielo razo de parte del techo de un aula del tercer piso del colegio privado SANTA ANITA, encendieron todas las alarmas que tienen que ver con el tema de seguridad muy a pesar de que los daños, felizmente, no fueron graves. Lo primero que se observó fue que los niños que resultaron heridos eran de cuatro años de edad aunque también se dice que también hubieron de tres años, lo cierto es que los niños de esa edad, que corresponden al nivel Inicial no deben ocupar niveles superiores al primer piso, obviamente por estrictas razones de seguridad, entonces uno se pregunta dónde esta el trabajo de supervisión de la UGEL de Huaral pues son ellos los llamados a fiscalizar tanto los colegios del Estado como a los Particulares. No nos cabe la menor duda que esta entidad rectora no cumple desde hace buen tiempo con el interés debido en cautelar la infraestructura de las escuelas, peor aún con la actual directora.

De otro lado, el abogado de la institución ha manifestado que su documentación está en regla, lo que quiere decir que también tendrían no solo la licencia de funcionamiento, también la de Defensa Civil, por lo que es importante conocer quién les otorgó el permiso y en qué periodo ya que a todas luces el edificio es relativamente antiguo y que requería un trabajo de refaccionamiento tal vez la edificación no cumplía con los parámetros exigidos por ley, en todo caso se necesita el informe técnico de los especialistas que luego del desplome del cielo Razo del techo practicaron una primera inspección.

Las alertas que se encendieron no apunta exclusivamente a este colegio pues el accidente ha permitido que los ojos se dirijan a otras instituciones escolares, particularmente a las escuelas privadas donde no se cumplen con normas elementales de seguridad; las construcciones no son las más adecuadas, sus ambientes no responden al factor pedagógico, tiene espacios reducidos, pasadizos angostos, escaleras estrechas, no tienen puertas de escape o mejor dicho solo tienen una sola puerta de ingreso y de salida y en algunos casos la infraestructura es antigua, entre otras falencias. Este lamentable suceso debe servir para que las autoridades en su conjunto tomen las medidas que correspondan para supervisar los locales de estas entidades tanto de desde la perspectiva pedagógica como de infraestructura puesto que, si se habla constantemente de posibles movimientos telúricos de gran magnitud, no sabemos si estos colegios podrían resistir grandes movimientos sísmicos. Las autoridades tienen la última palabra.

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