Por Dante Pacheco:
A la fecha ya se ha hecho común realizar de tanto en tanto las llamadas ferias productivas o de emprendedores y nos parece muy bien puesto que de esa manera se promueven las diversas actividades de gente pujante que quiere salir adelante produciendo o comercializando productos de diversa índole, sin embargo, detrás de esa buena voluntad también existen vicios que deben ser eliminados.
Lo bueno, lo referíamos en la introducción porque los espacios públicos se convierten en pequeños mercados, debidamente ordenados donde los emprendedores tienen oportunidad de ofrecer sus productos a clientes que son atraídos por lo que se difunde, no obstante algunos productos se expenden a mayor precios que en los mercados comunes, pero tal vez el mayor de los vicios es que los expositores siempre son los mismos, y no es que tengamos algo en contra de ellos, lo que nos preocupa es que los funcionarios a cargo tendrían sus preferidos y estarían cerrando las puertas a otros interesados, obviamente que nos resistimos a creer todo lo que se dice al respecto, pero bien harían los regidores en echarle una mirada a estas ferias y corroborar si los expositores son siempre los mismos y por qué no se ve a gente nueva.
Las Ferias de esta naturaleza no deben cerrarse, por el contrario debieran ser mucho más grandes y por más espacio de tiempo, pero se tiene que abrir las puertas a todos los que se pueda o en todo caso si es que se limitan los stand, entonces la participación de los emprendedores debieran ser rotativos y condicionar a que los le expositores, que supuestamente tienen todo gratis en los espacios que se les dá, debieran expender sus productos a precios competitivos, tanto por el bien de ellos como el de los consumidores.