Es imposible que en el Congreso no se encuentren problemas a diario y lo que es peor no tienen vergüenza de continuar protegiéndose sin vergüenza alguna, es decir que no les importa que se los sigan calificando como de lo peor, parecen estar hechos de una dura coraza que además de impenetrable, bañada con aceite porque todo les resbala.
Lo último escandaloso es que cuando todo hacía suponer que se debía sancionar con rigor a la mocha sueldo, terminaron por salvarla lanzándole todo tipo de salvavidas a pesar de tener todas las pruebas válidas para justificar cualquier medida sancionadora. La situación solo revela que mientras utilizan argumentos débiles para procurar perjudicar a otros que no son congresistas, no les importa que existan pruebas en contra de sus colegas parlamentarios y a pesar de ello no aplican castigo alguno en contra de los responsables, solo porque también son otorongos.
Los Parlamentarios son tan sinvergüenzas que irresponsablemente convocan o solicitan interpelación o censura contra algunos Ministros, pero a la hora del pleno simplemente no asisten, eso es lo último que ocurrió con tres Ministros para quienes aparentemente se pedía sus cabezas, pero el resultado más negativo es saber que casi el 80 por ciento de los Congresistas no concurrieron al Congreso… entonces, porque firmaron las mociones de interpelación si al final no les importaba el tema. Una vez más, lo único que pretenden estos señores es beneficiarse de los privilegios con que se cuenta bajo la investidura de Parlamentarios y nada más, convirtiendo nuestro Congreso en el peor de la historia Republicana y aún así, quieren ser senadores aprobando una ley que les abre esas posibilidades, les abre la puerta falsa para seguir prendidos de la teta del Estado. La verdad es que ante toda esta podredumbre sentimos vergüenza ajena de lo que ocurre con estos padrastros de la Patria.