Por Dante Pacheco
El caso de la comunicadora social Judith Apolinar Meléndez ha puesto en evidencia que, frente a los grandes intereses económicos, la libertad de prensa o de expresión siempre estarán en la mira de quienes se oponen a que se les digan la vedad. La comunicadora pudo o no haber cometido algún error, pero la respuesta de la empresa aludida y de las propias autoridades policiales dejan mucho que desear pues dicha actitud demuestra que desde siempre todo el mundo se somete al poder del dinero.
La mencionada comunicadora fue denunciada en su momento por presunto delito de difamación, motivo por lo que la empresa china la denuncia mediante una querella, la misma que corre sus plazos pero que nunca notificaron a la denunciada al punto de que se llega a un supuesto acto de rebeldía al no acudir a las citaciones pertinentes apareciendo luego como quien tiene una requisitoria-RQ- y que le vale a una detención por demás irracional, primero porque siendo ella conocida, con domicilio también conocido y que a diario se exhibe en la ciudad de Chancay donde radica, nunca le comunicaron ni verbalmente ni por escrito, tal vez con la mala intención de procurar su detención arbitraria, de modo que como segundo aspecto se le preparo una especie de celada cuando se la llama por celular y se le pide que acuda a una actividad en la municipalidad y que la esperaban allí, al acudir a la cita miembros de la policía la detienen y luego la exponen enmarrocada cual si fuese una delincuente común, eso se agravó al encerarla en un calabozo, generando la repulsa de numerosa población que salió en su defensa, vecinos, amigos, la Federación de Defensa de Chancay, periodistas y hasta motivó la presencia de un parlamentario… en suma se levantó la voz ante el abuso y se la liberó, sin embargo todo indica que se trata de un amedrentamiento a fin de que ella y otros periodistas no enfoquen sus críticas en contra de Cosco Shipping.
Poderoso caballeo don dinero, el mismo que en todos los tiempos ha servido para amenazar e ir en contra de la libertad de expresión, sin embargo, los chancayanos dignos y probos están dispuestos a seguir apoyando a la comunicadora y mantenerse vigilante con esta empresa que resulta ser un gigante económico tratando de acallar las voces de quienes tienen la razón. Nos solidarizamos con Judith y censuramos la actitud de quienes pretenden trastocar la libertad de prensa. Es menester recordar y parafrasear al poeta cuando escribió, -podrán cortarme las manos y los brazos, la garganta, pero no podrán callarme-.