Presidenta se queda en Lima y desaira a ayacuchanos

En el día más trascendental para el país, la presidenta optó por el desaire histórico. Dina Boluarte se quedó en Lima y no asistió a la ceremonia del bicentenario de la Batalla de Ayacucho en la Pampa de la Quinua, allí, donde se consolidó la independencia; allí donde debió estar, según había prometido a los propios ayacuchanos.

La jefa de Estado se quedó en Lima y desde el patio de Palacio de Gobierno encabezó una actividad paralela. Allí, sin periodistas que puedan incomodarla, sin peruanos que la incriminen, y junto a su fiel batallón de ministros, la mandataria se excusó de no estar presente en Ayacucho debido a las malas condiciones meteorológicas en la zona.

“Los caprichos del clima nos impidieron trasladarnos hacia Ayacucho”. Eso adujo la mandataria en un discurso más político que histórico como merecía la importante fecha. Sin embargo, videos enviados por ciudadanos que estaban en el aeropuerto Alfredo Mendívil de Huamanga confirmaban que el terminal operaba con normalidad y que no había inconvenientes en la salida y llegada de aviones. La credibilidad parece ser una batalla que la presidenta perdió hace tiempo.

En lo que debía ser un discurso trascendental, Boluarte prefirió centrarse en las críticas a su gestión. “No hagamos eco de los que nos dividen, o cargan odio en sus corazones y en sus hígados”, dijo la presidenta que aprovechó para reiterar que se quedará hasta el 28 de julio de 2026.

Mientras, en la Pampa de la Quinua, el ministro de Defensa, Walter Astudillo, libraba la difícil batalla de justificar ante los ayacuchanos y representantes de seis países la ausencia de la mandataria. A esta actividad asistieron también los ministros de Relaciones Exteriores y de Cultura. El premier, que tantas veces reemplazó a Boluarte, también se quedó en Lima.

Quien defendió a Boluarte como la patria misma fue Wilfredo Oscorima, el gobernador de Ayacucho, y reconocido aliado de la mandataria. “La presidenta va a cumplir, es una mujer que quiere al pueblo, a los pobres, es provincia”, dijo, mucho mejor que cualquier otro de los ministros, la autoridad regional, involucrado con la jefa de Estado en el caso Rolex.

LA BATALLA PERDIDA

Pero el principal enemigo en la batalla que libra Boluarte es la aceptación de la población. En enero último, cuando acudió a esa región para participar de la colocación de la primera piedra de una carretera, la presidenta en su discurso prometió a los ayacuchanos celebrar juntos este histórico día.  

Al final de esa jornada y en un descuido de su cuerpo de seguridad, dos mujeres la agredieron, una la insultó y la otra le jaló el cabello, cuando ella lanzaba caramelos a los asistentes, muchos de los cuales le recriminaban por las muertes en las protestas.

Tras este incidente y su acelerada caída en las encuestas y el alto rechazo de la población, las salidas al interior del país se redujeron para la mandataria, que incluso, también prefirió quedarse en Lima y no estar presente en otra cita trascendental para el país: el bicentenario de la Batalla de Junín, cuya celebración central se realizó en el Santuario Histórico de Chacamarca.

Desde Palacio informaron que la ausencia presidencial en Junín se debió a “causas de fuerza mayor”.

Deja un comentario