Mientras se desarrolla en estos momentos la importante reunión entre representantes de la sociedad civil y el presidente de la Comisión de Salud del Congreso de la República, con el objetivo de abordar la problemática en torno al Hospital Regional Guillermo Díaz de la Vega de Abancay, un hecho indignante ha llamado la atención: uno de los integrantes del Programa Nacional de Inversiones en Salud (PRONIS) decidió, en una actitud de absoluta falta de respeto, tomar una siesta en plena sesión.
La reunión, que congrega a dirigentes sociales, autoridades locales y congresistas, busca exigir respuestas claras ante la intención, promovida desde el gobierno central y el gobierno regional, de demoler el Hospital Regional Guillermo Díaz de la Vega. Sin embargo, la actitud del funcionario del PRONIS no solo refleja desinterés, sino un abierto desprecio hacia los reclamos de la ciudadanía abanquina, que lucha desde hace años por un sistema de salud digno.
Los asistentes no ocultaron su malestar frente a este comportamiento, que evidencia el poco compromiso de algunos funcionarios nacionales con los problemas reales que aquejan a regiones como Apurímac. «Mientras el pueblo exige soluciones, ellos prefieren dormir», se escuchó entre algunos indignados participantes.
La falta de respeto demostrada hoy pone en tela de juicio no solo el profesionalismo de quienes representan al Estado en instancias claves, sino también la verdadera voluntad política de atender las necesidades urgentes de salud pública.