𝗣𝗼𝗿: 𝗖𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗠𝗲𝘀í𝗮𝘀 𝗭á𝗿𝗮𝘁𝗲
En el tema del Hospital de Huaral, ya no caben más excusas ni discursos edulcorados. La comunidad huaralina, a través de sus autoridades locales, han dado pasos firmes para destrabar el proyecto del tan anhelado nuevo nosocomio, mientras que el Gobierno Regional de Lima, una vez más, elige la inacción y el silencio como respuesta a una necesidad urgente.
El propio representante de la Parroquia Virgen de Guadalupe y miembro del COPROHSAD, Padre Eberth Carranza, lo ha dicho con claridad: la Municipalidad Provincial ya ha cumplido con lo que le corresponde. Se ha declarado la necesidad pública del hospital, se ha realizado la zonificación correspondiente, y se avanza con las obras complementarias. Incluso desde la sociedad civil organizada se han propuesto alternativas para el acceso vial al futuro centro hospitalario.
Todo está listo, menos lo que le toca al Gobierno Regional. Y no se trata de papeles: se trata de vidas, pero esto parece no ser de interes de Rosa Vásquez Cuadrado.
El alcalde Fernando Cárdenas Sánchez ha demostrado compromiso real, más allá de protagonismos, impulsando el proyecto desde el primer día de su gestión. Él no ofrece titulares vacíos ni se escuda en promesas que se las lleva el viento; trabaja, coordina y cumple. Por eso es justo reconocer su liderazgo y determinación en medio de tanta desidia regional.
¿Qué espera la gobernadora Rosa Vásquez para asumir su responsabilidad? ¿Acaso la salud de más de 200 mil huaralinos no figura en su agenda de prioridades? El pueblo de Huaral no debe tolerar más dilaciones.
Las excusas ya se agotaron. Es momento de actuar con la seriedad y el respeto que esta provincia exige y merece. Porque si el Gobierno Regional no pone manos a la obra, Huaral sabrá poner manos a la denuncia, la protesta y la memoria.