Por Dante Pacheco
El sueño de los palpeños de contar con servicios de agua potable y alcantarillado se ha convertido en una especie de pesadilla por cuanto la obra que se empezó con bombos y platillos se encuentra paralizada. Una vez más, la palabra empeñada de la Gobernadora Regional de Lima quedó en palabras, de modo tal que esta obra no será una realidad en el tiempo previsto.
El problema que se aduce es el de la falta de un terreno apropiado para la construcción de la PTAR al quedar sin efecto la donación del terreno por parte de un vecino que de pronto se arrepintió de regalar esa parte de su propiedad, sin embargo no se entiende cómo es que desde un primer momento no se tuvo en cuenta el tema de la donación, salvo que no haya formado parte del expediente técnico, porque en todo caso esa donación debió estar legitimado con la documentación del caso, lo que significa que hubo improvisación inaceptable al tratarse de un proyecto importante a cargo de la Región.
Lo más lamentable de todo es que este sueño que no se culminara en el tiempo previsto acarreará que no se pueda ejecutar otra obra esperada por los vecinos de Palpa, es decir la construcción de sus pistas y veredas, puesto que esto último no procede si primero no se cuenta con la instalación del agua y del desagüe. No nos cabe dudas de que el Gobierno de Rosa Vásquez va de caída en caída por la incapacidad de ella y de sus funcionarios que no le atinan a nada… que mal por los palpeños, a quienes esperamos se les diga la verdad.