Por Dante Pacheco
La gente que se ubica en la oposición no le resulta agradable tener que reconocer que hay un cambio en Huaral y que lo de diferente es una realidad, esto lo decimos porque casi de modo permanente se escuchan voces de quienes afirman que la actual gestión edil no hace nada, lo que es evidente que se niegan a ver lo que está a la vista de todo el mundo. Para corroborar lo del Huaral diferente, ayer la autoridad edil participó con toda una población enfervorizada de la colocación de la primera piedra de una de las más importantes obras de pistas y veredas en una zona que jamás imaginaríamos como que en breve cambiará totalmente su fisonomía, me refiero al sector de la Caporala I, Las Flores, El Pinar, Santa Inés, El Nazareth, Los Pinos, entre otros centros poblados de la zona norte de la ciudad.
Luego de una emotiva marcha, al compás de música y de danzas folklóricas, Fernando Cárdenas Sánchez, acompañado de regidores y funcionarios recorrió diversas arterias de la zona en mención donde simbólicamente iba cortando cintas, rompiendo champagne y colocando primeras piedras, hasta llegar a la Caporala donde se realizó la ceremonia central, allí el alcalde provincial dijo que esta importante obra se extendería por espacio de seis meses. Por su parte, el Arquitecto Paul Paz, Gerente de Desarrollo Urbano dio detalles de los trabajos, por lo que se sabe que se colocará asfaltado y veredas en sesenta calles y que ello permitirá la desaparición del terral, los huecos y baches que hoy abundan en toda la zona, lo que significa un cambio sustancial de ese Huaral que sigue creciendo y ahora llenándose de modernidad y mejora de su calidad de vida.
El alcalde también anunció que en septiembre se licitará la segunda etapa de El Trébol, un lugar que cambia para felicidad de sus moradores y que la próxima semana se colocará la primera piedra en la prolongación de la Av. Cahuas y que se vienen obras como la de Julio Colán, La Huaquilla y Victoria Alta, Los Portales de Santa Rosa, segunda etapa de La Poza de San Martín, entre otras. Si no se quiere aceptar que estamos ante un Huaral diferente, tendríamos que aplicar aquello de que no hay peor ciego que el que no quiere ver.