Tras el contundente allanamiento realizado ayer a la gobernadora Rosa Vásquez, la Fiscalía informó en una nota de prensa que incautó documentos clave por presunto favorecimiento ilegal a un proveedor vinculado a la conocida “cholita”. Pero ese no es el único golpe: también se autorizó el levantamiento del secreto de las comunicaciones de todos los investigados, una medida que tiene temblando a más de uno.
Como era de esperarse, el área de comunicaciones del Gobierno Regional quiso maquillar la situación, señalando que “se dieron todas las facilidades”. La verdad es otra: se vieron obligados a colaborar porque la Fiscalía ya tenía lista la orden de descerraje. Una mentira más en la larga lista con la que intentan manipular a la población.
Quienes también están sudando frío son los consejeros regionales, que hasta ahora mantienen un silencio cómplice. No hay pronunciamientos, comunicados ni explicaciones. ¿Será porque también estarán alcanzados cuando se revisen las llamadas, mensajes y coordinaciones internas? La pregunta cae por su propio peso.
Fuentes confiables señalan que Ramón Aldave, esposo de la gobernadora, también estaría nervioso ante la próxima lectura de sentencia. Y es que si cae la “cholita”, no caerá sola: arrastrará a asesores, funcionarios y hasta al propio vicegobernador, de quien también se habla en más de una investigación. Un gobierno que ya es considerado el peor de los últimos años, incluso superando al desastroso periodo de Chavarría.
Rosa Vásquez pasó de presumir ser “comadre de Dina Boluarte” a quedarse sin respaldo político, sin protección y con un proceso que avanza directo hacia ella. ¿Enfrentará la justicia o veremos el clásico guion del escape y la victimización? ¿Se pondrá el traje de rayas?
Solo queda esperar que la Fiscalía continúe firme y caigan todos los que tengan que caer. Porque esta vez, ya no hay dónde esconderse.