Por Dante Pacheco
Aunque el tema de obras públicas por parte de la Municipalidad Provincial provoque escozor en ciertos sectores, sería mezquino el no reconocer que Huaral está siendo inundada por obras de carácter urbanístico y con ello la ciudad crece con modernidad generando progreso, pero sustancialmente mejorando la calidad de vida de los ciudadanos. La actual gestión tomó en serio el desafío de los pueblos antes olvidados y ahora invierte en construcción de pistas asfaltadas, veredas y áreas verdes en lugares que casi nadie imaginaba.
Si bien es cierto que no todo puede ser cemento, Huaral requería de extender su frontera urbanística y en poco tiempo se ha logrado integrar al casco urbano lo que parecía imposible puesto porque en los alrededores de la ciudad solo teníamos caminos llenos de polvo, piedras y lodo en temporadas de lluvia. Vale decir que la ciudad crece en todos los puntos cardinales.
La reciente colocación de la primera piedra en el sector de Santa Inés, La Candelaria y Nueva Esperanza, donde se colocarán pistas y veredas, permitió mirar alrededor y reflexionar sobre el tema, teniéndose al costado el asfaltado de numerosas calles en la zona de El Pinar, Nazareno, Las Flores, Caporala I, entre otros, un conjunto de alrededor de sesenta calles donde hasta hace poco no había nada y todo estaba rodeado de terral, recuérdese que se trata del Norte de la ciudad, tanto para el Oeste como para el Este y es en ese sentido que ni bien empezaron las obras, algunas calles del centro fueron objeto de colocación de nuevo asfaltado, llámese la calle Julio C. Tello, las Margaritas, Av. Chancay y otras. Sin embargo, lo más relevante se dio al sur Este de la ciudad con el asfaltado del antiguo Barrio Unión Obrero, un sector que data de hace sesenta años y cuyo camino va en dirección del río, pasando por el Pozo Azul, allí la población no podía creer que de momento tendrían sus calles asfaltadas casi en todas sus etapas. El complemento vino luego cuando se decidió asfaltar todas las calles del sector Este, en las inmediaciones de ESSALUD en dirección al canal García Alonso, cosa que igualmente resultaba increíble.
Posteriormente se asfaltaron las calles de FONAVI, también del Señor de los Milagros, frente al cerrito San Cristóbal, el camino viejo entre el cerrito y cruce con La Caporala y la calle que conecta con las Dalias, además la Prolongación de la Av. Cahuas. La avalancha de obras se extendió a la zona de Esquivel donde por décadas los pobladores esperaron estas obras y luego ocurrió lo inimaginable, que el alcalde Fernando Cárdenas pusiese su mirada en El Trébol, donde en la primera etapa se asfaltaron alrededor de once calles y numerosas cuadras cambiando totalmente el rostro de una población que por años estuvo ajena al progreso por la desidia de las autoridades de turno. Todo esto sin contar con la construcción de numerosas losas deportivas en los alrededores de la ciudad, Makatón, Huando, San Isidro, La Florida, La Soledad, El Tres en Huayán, entre otros.
Sin embargo, eso no es todo porque las obras de infraestructura urbana no se detienen encontrándose en construcción pistas y veredas de La Caporala I y alrededores, el sector de Julio Colán, la Poza de San Martin, Portales de Santa Rosa, Angélica Morales, Los Jardines y Alejandro del Solar en Esquivel, se viene la II Etapa de El Trébol, así como el mejoramiento de las calles céntricas de Huaral. Es mucho más lo que se podría decir en cuanto a obras y actividades en favor de la niñes, las personas con discapacidad, el sector educación, entre otros.
En solo tres años el cambio de Huaral resulta impresionante, particularmente el sector urbanístico; no cabe dudas que a fines de este año estas obras se incrementarán para beneficio de toda la población… reconocerlo resulta saludable.