Tendremos más de lo peor

Por Dante Pacheco

A menos de setenta días de las elecciones generales, las movidas que se dan en los 36 partidos que presentan fórmulas presidenciales son de temer porque para jalar agua para sus propios molinos, no interesan normas ni reglamentos y lo que es peor hay quienes al parecer no tienen interés particular en los resultados pues solo desean beneficio propio y si es monetario mucho mejor, todo ello porque entre los candidatos a la Presidencia o al Congreso tenemos más de lo mismo, o tal vez más de lo peor.

Los que tienen poder económico viajan y regalan, como siempre entregando mendrugos a cambio de votos y con promesas increíbles o sorprendentes como el de otorgar DNI a seres que aún están en el vientre de sus madres, los que ofrecen terminar con la corrupción de un día para otro, los que hablan con solucionar el problema de la pobreza y los que se atacan entre sí.

Sin embargo, antes de que lleguen al poder ya existen muestras de tales prácticas entre las cabezas de las organizaciones que participan, como el escándalo que protagonizó Avanza País cuando se puso al descubierto que estaban direccionando el dinero que corresponde a la franja electoral dirigiéndolo a medios digitales vinculados con altos directivos del Partido, lo que generó la amenaza de renuncia de Carlos Álvarez y su fórmula presidencial, cosa que no ocurrió por aparente solución del problema; no obstante, esto solo revela que si ahora están dispuestos a procurar beneficiarse con los recursos de Estado, cómo será cuando arriben al poder, sin embargo no solo se trata de esta organización política, también de otras que solo desean el beneficio propio.

Los candidatos al Congreso no son la excepción, sobre todo aquellos que se encuentran en el poder y se aprovechan con de los recursos públicos para promover sus candidaturas, mientras que otros, sin ser nada, solo candidatos, ya se creen con suficiente poder para manipular a su propia gente y tratar de imponer dirigentes y candidaturas regionales y locales… lo que nos espera es simplemente más de lo mismo, es decir, un panorama sobrecogedor. Dios nos coja confesados.

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