La reciente nota informativa que intenta mostrar reuniones de coordinación sobre infraestructura educativa en Lima Provincias vuelve a poner en evidencia un problema de fondo: la absoluta falta de planificación en el manejo del sistema educativo regional.
En una región donde el déficit de infraestructura escolar es histórico —aulas deterioradas, servicios básicos incompletos y colegios que demandan reconstrucción total— resulta inverosímil que recién a pocas semanas del inicio del año escolar se convoquen reuniones “de planificación”. Técnicamente, la programación de intervenciones, priorización de proyectos y asignación presupuestal debe realizarse en el segundo semestre de cada año, cuando se estructura el presupuesto del siguiente periodo fiscal. No se puede improvisar en febrero lo que debió definirse entre julio y octubre.
En ese contexto, el consejero de Huaral —quien actúa sistemáticamente como escudero político de la gobernadora Rosa Vásquez— pretende presentar estas reuniones tardías como una muestra de gestión eficiente. Sin embargo, los hechos demuestran lo contrario: en pocos días no se va a resolver el problema estructural de una institución educativa que exige nueva infraestructura. Los procesos técnicos —perfil, expediente, financiamiento, licitación y ejecución— demandan meses e incluso años.
Lo que se observa no es gestión preventiva, sino reacción política. No es planificación estratégica, sino exposición mediática. Cuando la infraestructura educativa requiere intervenciones integrales y programadas, lo que se ofrece son fotografías y anuncios sin cronograma claro.
En Lima Provincias la brecha educativa no se reduce con reuniones de coyuntura. Se reduce con planificación multianual, cartera de proyectos priorizada y ejecución presupuestal eficiente. Convocar encuentros a semanas del inicio del año escolar no solo confirma la falta de previsión, sino que refuerza la percepción de oportunismo electoral: aparecer como alternativa hoy, cuando el problema debió atenderse ayer.
La educación pública no puede seguir siendo escenario de improvisación política. La infraestructura escolar no se construye con discursos; se construye con planificación técnica, responsabilidad y gestión real.
Fuente: Alterna TV