La conformación de las listas parlamentarias del partido Juntos por el Perú (JP) ha generado controversia tras confirmarse que William Sánchez, hermano del actual congresista y líder de la agrupación, Roberto Sánchez, postula al Senado con el número 1.
Esta designación ha suscitado diversos cuestionamientos éticos sobre el manejo de las cuotas de poder dentro del partido. Críticos y observadores políticos señalan que el favoritismo familiar desplaza la meritocracia, advirtiendo un posible uso de la estructura partidaria para beneficio de un entorno cercano.

Para un sector de la opinión pública, estas prácticas desvirtúan la esencia de una política renovadora y transparente. En ese sentido, se invoca la necesidad de recuperar referentes de integridad, como el fallecido líder de izquierda Javier Diez Canseco, cuya trayectoria marcó una distancia clara frente a cualquier aprovechamiento personal del aparato estatal.
La postulación de familiares directos en posiciones estratégicas de las listas electorales abre nuevamente el debate sobre la necesidad de reformas que impidan el clientelismo y garanticen que los candidatos sean elegidos por sus capacidades y no por sus vínculos sanguíneos.