Esta es la dura realidad que viven miles de familias huaralinas frente al deficiente servicio que brinda EMAPA Huaral, bajo la administración de OTASS, entidad que prometió “mejorar” el sistema de agua y alcantarillado, pero cuya gestión hoy es duramente cuestionada por la ciudadanía.
Mientras en medios nacionales se difunde publicidad asegurando que en Huaral hay agua las 24 horas, la verdad en las calles es otra: desabastecimiento constante, racionamiento, maltrato al usuario y recibos con cobros exorbitantes por un servicio deficiente.
Cada mañana, decenas de vecinos abarrotan las oficinas de reclamos exigiendo respuestas. Sin embargo, se encuentran con una maquinaria burocrática fría e indiferente, donde sus denuncias terminan en inspecciones realizadas por la misma empresa denunciada, actuando como juez y parte, para luego declarar que los cuestionados medidores “funcionan correctamente” y que el reclamo es “infundado”.
Miles de usuarios aseguran pagar sumas excesivas por agua que apenas reciben algunas horas al día.
No hay mejoras estructurales visibles ni proyectos de gran impacto para garantizar el abastecimiento futuro.
Lo que sí se observa es más burocracia, más funcionarios y más cuestionamientos al manejo administrativo.
La población exige respeto, transparencia y soluciones reales.
El agua no es un privilegio. Es un derecho.
¡Basta de abusos! Huaral merece un servicio digno, justo y eficiente.




