El horror quedó al descubierto en Cusco. Tras varios días de búsqueda, la Policía halló los restos de Rudhy Benavides Charalla (46), quien había sido reportado como desaparecido desde el pasado 18 de abril.
El hallazgo se produjo en una vivienda de adobe ubicada en la prolongación de la avenida Ejército, en la Asociación Los Manantiales del Inca. En el interior del inmueb —donde también se encontraban varios perros— peritos de criminalística encontraron el cuerpo desmembrado, en lo que ya es considerado uno de los crímenes más violentos registrados recientemente en la región.
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Rudhy Benavides Charalla —según versiones preliminares— se desempeñaba en el sector turismo, pero aun se desconoce su vínculo con los homicidas y las razones por la que su vida terminó de esta trágica manera.
La denuncia por desaparición fue presentada el 24 de abril por su madre, Aydee Primitiva Charalla Farfán (64), ante la unidad especializada de personas desaparecidas de la Depincri Cusco. Rudhy había sido visto por última vez el 18 de abril, cuando salió hacia su centro de labores, un restaurante en la Plaza de Armas, sin regresar a su domicilio.
La víctima habría estado reunida con los implicados la noche del 18 de abril, consumiendo bebidas alcohólicas antes de dirigirse al inmueble donde ocurrieron los hechos.
¿QUÉ HALLÓ LA POLICÍA?
Según el acta policial, durante la inspección se identificaron restos humanos distribuidos en distintos recipientes dentro de una zona que funcionaba como cocina. Además, se hallaron baldes con otros elementos que son materia de investigación, lo que refuerza la hipótesis de un intento por ocultar el crimen.
«…Se aprecia un dorso aparentemente humano, ingresando al fondo por la izquierda se aprecia una cocina con dos hornillas de metal (industrial), encima de esta dos ollas medianas conteniendo en uno de ellos una cabeza, miembro de un cuerpo al parecer y en el siguiente conteniendo al parecer piel humana. En la parte de la derecha de la cocina se aprecia baldes de plástico. Indica el intervenido que son o que contienen sus órganos asi como su ropa del presunto desaparecido», dice parte del acta.
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La intervención evidenció la magnitud del hecho. Agentes policiales realizaron el levantamiento de los restos en medio de escenas que generaron conmoción entre vecinos, quienes aseguraron haber notado movimientos sospechosos en los días previos al hallazgo.
En el lugar fue detenido un joven de 21 años, identificado como Gabriel Condori Olmedo, quien es señalado como el principal sospechoso del crimen. De acuerdo con información preliminar, habría confesado su participación y revelado la existencia de otros involucrados.

La Policía detuvo posteriormente a Óscar Franco Tinco (21) en el distrito de San Jerónimo por su presunta participación en el crimen. Vecinos del sector indicaron que días antes habían advertido ruidos extraños, música a alto volumen y consumo excesivo de alcohol en la vivienda.
De acuerdo con reportes recogidos en Cusco, durante la intervención también se habrían hallado huesos humanos, lo que abre la hipótesis de que parte de los restos pudo haber sido consumida. En esa línea, no se descarta que los cinco perros que permanecían en la vivienda —descritos como mestizos con rasgos de pitbull— hayan tenido acceso a los restos, aunque este extremo aún no ha sido confirmado por las autoridades.

Según informó el coronel PNP Carlos Guizado, jefe de la División de Orden Público y Seguridad de Cusco, durante conferencia de prensa, ambos detenidos habrían confesado su responsabilidad en el crimen, lo que viene siendo incorporado a las diligencias del Ministerio Público.
Los detenidos relataron que el ataque se produjo con extrema violencia. Tinco habría realizado un corte en el cuello de la víctima con un cuchillo, mientras que Condori le provocó múltiples heridas punzocortantes con un tenedor. Además, Tinco le propició varios golpes en la cabeza a la víctima con un martillo.
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Los exámenes médico-legales evidenciaron rasguños en el pecho de Condori, lo que indicaría que la víctima intentó defenderse. Entre los objetos contundentes que incautó la PNP están: dos cuchillos, una comba, un martillo, un palo de madera, una navaja, un pelador de papas y un tenedor.
Cabe precisar que la intervención policial inicial no estuvo vinculada directamente al homicidio. Ambos sujetos fueron detenidos en un primer momento por un presunto caso de microcomercialización de drogas, tras hallarse cannabis en su poder. Posteriormente, en coordinación con la Fiscalía, se solicitó y obtuvo la detención preliminar por siete días por su presunta implicación en el crimen.

DETENCIÓN PRELIMINAR PARA IMPLICADOS
En paralelo, la Fiscalía obtuvo siete días de detención preliminar contra ambos investigados, lo que permitirá profundizar las diligencias. Fuentes judiciales señalaron que este plazo será clave para ejecutar pericias como pruebas de luminol y otras evaluaciones en el inmueble intervenido, con el fin de determinar la mecánica del crimen y el grado de responsabilidad de cada implicado.
No obstante, el caso ha abierto un debate legal, ya que los detenidos vienen siendo procesados preliminarmente por el presunto delito de homicidio, cuya pena máxima alcanza los 15 años de prisión, situación que ha sido cuestionada por la familia de la víctima, que exige sanciones más severas.
Respecto al móvil, la Policía indicó que aún no existe una hipótesis definida. “Sería irresponsable señalar un motivo en esta etapa”, dijo el coronel PNP Guizado.
PERROS RESCATADOS
Tras el hallazgo, la Municipalidad Provincial del Cusco informó que los animales fueron rescatados por personal de la Gerencia de Gestión Ambiental y puestos bajo supervisión veterinaria.
Inicialmente, fueron trasladados al Parque Ecosistémico de Huasahuara y serán derivados a un albergue especializado para garantizar su bienestar.