Por Dante Pacheco
Es increíble cómo es que alguien con apetito de poder puede ser capaz de traicionar a un amigo y aliado electoral para alcanzar ese propósito. Si es verdad que Roberto Sánchez marca distancia con gente que le puede hacer daño y después de ofrecerle el oro y el moro, entonces no teniendo reparos en traicionar a los amigos, tampoco lo tendrá para traicionar al Perú; nos estamos refiriendo a Roberto Sánchez de Juntos por el Perú que está dispuesto a hacer lo indecible por tratar de llegar al sillón de Pizarro, traicionando a Antauro Humala.
No obstante, no creemos en esa postura, que más huele a estrategia, es decir que para la segunda vuelta simplemente lo esconderá porque desde un comienzo no solo caminó con Antauro Humala, lo presentó como su mejor aliado y dejó establecido que podría ser ministro del Interior, pero ahora que sus locuras podrían perjudicarlo electoralmente, trata de apartarse de él, pero quién podría creer que el desmarque es real, nadie, ni siquiera Beto Sánchez se lo cree. Ahora este personaje dice que va a restructurar su plan de gobierno, quiere decir que algunas cosas que lo podrían perjudicar también los cambiarían, es que estamos ante un candidato que puede cambiar como el camaleón para llegar al poder, no obstante su plan oscuro solo es pretender apoderarse del Perú y sencillamente porque un izquierdista radical jamás cambia de planes pero si utiliza estrategias maquiavélicas, por lo tanto quiere llegar para cambiar la Constitución Política, para restarle autonomía al BCR y al igual que Pedro Castillo no nos extraña que piense en convertirse en dictador mediante un golpe de Estado.
No contento ofrece lo que no podrá cumplir, salvo que haga funcionar la famosa maquinita, aumento de sueldo a los docentes, préstamos a los agricultores, ingreso directo a las universidades y un poco más ofrece pescado frito en el mar. La izquierda radical no tiene nada seguro, porque a diferencia de hace cinco años, el anti fujimorismo menguó y hoy las encuestas hablan de un empate entre Keiko y Roberto, ya no le dan mayor ventaja al rival de la chinita, los tiempos son otros, solo se requiere que se recupere la credibilidad entre las entidades electorales. El voto en segunda vuelta tendrá que ser a favor del Perú y su soberanía y en contra de quienes pretenden convertirnos en una Venezuela, en una Cuba o en una Nicaragua, sin libertad y sin derechos.