¿Traición o cambio de plan?

Por Rey Salvador Jara

La transformación de Juntos por el Perú entre la primera y la segunda vuelta no se trata simplemente de una modificación en las propuestas, sino de un cambio significativo en su identidad política. La crítica al neoliberalismo, la Asamblea Constituyente y la transformación del modelo económico fueron los temas principales con los que pidió el sufragio de los ciudadanos. En la actualidad, esas propuestas han sido sustituidas por la defensa de los tratados comerciales, las normas en materia económica y la estabilidad macroeconómica que antes ponía en tela de juicio.

La pregunta es inevitable: ¿qué pasó con el mandato político que respaldaron sus electores en la primera vuelta? Si aquellas propuestas eran necesarias para transformar el país, ¿por qué fueron abandonadas? Y si no lo eran, ¿por qué se ofrecieron como eje central de campaña?

Este cambio contribuye a una de las crisis más graves que enfrenta la política peruana: la incoherencia. Los ciudadanos no solo votan por los candidatos, sino también por las ideas. Cuando las propuestas son alteradas de manera significativa dependiendo del contexto electoral, se crea una sensación legítima de traición hacia aquellos que confiaron en el proyecto inicial. La democracia necesita diálogo y pactos, pero a la vez requiere honestidad en el ámbito político. Modificar las estrategias es aceptable; pero renunciar a las principales banderas bajo las cuales se obtuvo el voto de los ciudadanos requiere una explicación clara ante la nación.

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