Por Dante Pacheco
José María Balcázar, presidente que fue impuesto por el Congreso, resultó un gobernante decorativo y que engrosa las filas de quienes llegan al poder sin saber que hacer, porque no resuelve nada, tampoco ejecuta nada y su representatividad es nula.
El problema mayor que atraviesa el país sigue siendo la inseguridad ciudadana, las extorsiones aumentan y las amenazas van acompañadas de mensajes de terror con asesinatos a personas inocentes. En el caso de los transportistas, se acaba de reportar que en lo que va del año tenemos a 64 muertos, pero esa cifra resulta multiplicada con los actos de sicariato a comerciantes, empresarios y modestos emprendedores que se han convertido en blanco de las bandas organizadas que operan con impunidad en todo el Perú.
Un caso que causa indignación en nuestra provincia, es la de un niño que radica en Chancay pero que infortunadamente viaja a Lima a visitar a familiares y es allí donde una bala perdida de sicarios le destrozó el intestino grueso y que hoy lo tiene postrado, mientras que su humilde madre no puede trabajar por atender al menor, los gastos tampoco los puede afrontar y claro pide apoyo de las autoridades y de la población en general. Casos como este no le importa al presidente, permanece impávido ante el derramamiento de sangre que cada vez aumenta, mientras que los delincuentes siguen atacando buses con pasajeros. El presidente resulta un fantoche que solo le falta un par de meses para que se vaya a su casa.