La misma chola con diferente calzón

Cuando cayó el reinado de Rosa Vásquez, hoy prófuga de la justicia, la población de la región Lima tuvo la esperanza de que las mafias que habían llegado con ella fueran expectoradas; que el Gobierno Regional de Lima fuera sometido a una verdadera fumigación y desratización. Sin embargo, esto no ha sido así. Por el contrario, lo que se observa es un fortalecimiento de estas mafias y un caos total: un saqueo indiscriminado de las arcas del GORE Lima, una avalancha de compras y órdenes de servicio direccionadas a diestra y siniestra, y la permanencia de la misma gente de «La Cholita», con algunos ajustes meramente simbólicos, pero con las mismas prácticas de siempre.

La utilización del dinero del Gobierno Regional para afianzar las campañas de sus aliados políticos, que participan en las elecciones regionales con el único objetivo de perpetuarse en el poder, es cada vez más evidente. Gerencias, direcciones, jefaturas e incluso la Oficina de Imagen confluyen en función de intereses personales, donde todo se maneja políticamente para obtener beneficios particulares o para favorecer a algún alfil político de conveniencia.

Mientras tanto, el gobernador dice que ejecutará obras por impuestos en los cuatro meses que le quedan de gestión. Sin embargo, las esperanzas de una limpieza institucional y de un gobierno honesto se fueron con el viento. Quienes observamos de cerca lo que sucede en el Gobierno Regional podemos dar fe de que la corrupción y los robos soterrados continúan. Extrañamente, nadie dice nada. Los consejeros, ahora coludidos, permanecen en un mutis total; la Contraloría y la Fiscalía parecen estar en modo ausente y, hoy por hoy, todos hacen lo que les da la gana.

Las situaciones graves que ocurrían en la región continúan sucediendo. A tal punto que la misma persona que fue secretaria de Rosa Vásquez ahora también le lleva los bultos a Nicolás Barrera. En este caso específico identificamos a Soledad Espíritu. En la Gerencia de Desarrollo Social sigue haciendo de las suyas Miguel Flores Morante. En la Dirección Regional de Educación no se ha reemplazado a Rufina Cisneros, pese a la existencia de un audio que, según se sostiene, evidenciaría un presunto tráfico de influencias, en el que se escucha cómo habría conseguido ese cargo luego de una reunión en la que participó junto a Ramón Aldave esposo de la ex gobernadora. En la Dirección Regional de la Producción, quien realmente manda sería Cristal Quispe, mientras que el director sería apenas un títere. En la Dirección del Trabajo cualquier cantidad de ordenes de trabajo solo para amiguitos (as) . Existen documentos y evidencias que, a nuestro juicio, ya deberían encontrarse en manos de la Fiscalía.

Y podríamos seguir hasta agotar los caracteres señalando con el dedo acusador a una infinidad de personajes que, según nuestra apreciación, están levantándose la región en peso. Pero eso será todo por hoy.

Lamentamos que Nicolás Barrera se haya convertido en cómplice de la corrupción y el latrocinio que, desde nuestra perspectiva, existe en el Gobierno Regional de Lima y que, seguramente, dentro de unos meses, cuando concluya su mandato, deba responder ante los tribunales por las decisiones adoptadas durante su gestión y por su presunta permisividad frente a la corrupción y el saqueo del Gobierno Regional de Lima.

Fuente: Prensa Al Día

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