“No fue juego ni broma”: madre del adolescente del Liceo Naval rompe su silencio y exige «justicia sin odio»

La madre del adolescente del Liceo Naval Almirante Guise violentado sexualmente tras un partido de futsal pidió que el caso sea investigado hasta el final, pero rechazó cualquier sentimiento de venganza. “Yo sólo quiero justicia sin odio para mi hijo”, afirmó. También pidió que los cuatro estudiantes que afrontan el proceso en libertad no regresen presencialmente al colegio.

La madre rompió su silencio y habló por primera vez sobre el impacto que el caso ha provocado en su hijo y en toda su familia. Su mensaje, pese al dolor, fue categórico: reclama justicia, pero no venganza.

“Yo ante todo quiero aclarar que lo que me mueve venir acá es que yo en realidad soy una madre que vengo movida por el amor no por el odio ni por la venganza. Yo quiero, yo sólo quiero justicia sin odio para mi hijo. Yo no quiero con esto venganza”, declaró durante la entrevista con Milagros Leiva

La madre cuestionó la conducta de quienes presenciaron la agresión y no intervinieron; y reveló que tras la violación, los chicos implicados, se burlaron durante diez minutos: «Todos, todos se rieron. Todos. Y mi hijo se sintió vulnerable, violentado, humillado”.

Para la mujer, el que cayó, el que vio y el que no auxilió también tiene responsabilidad. 

“Tengo que defender y proteger a mi hijo a toda costa, a toda costa”, afirmó. El adolescente aún no ha regresado a clases y cuenta con medidas de protección. Según relató, también recibió garantías de que los cuatro alumnos que actualmente afrontan el proceso en libertad con comparecencia no asistirán presencialmente al colegio.

“Eso no fue agresión física ni broma”

Uno de los puntos en los que la madre fue especialmente enfática fue en rechazar cualquier intento de minimizar lo ocurrido.

“Mi hijo, mi tesoro, mi bebé que fue violentado, porque eso no fue agresión física ni broma, eso fue una violación, una agresión sexual porque hay que llamarlo así”, manifestó.

Según contó, su hijo conocía a varios de los involucrados porque compartía con ellos la selección deportiva del colegio desde años anteriores. Precisamente por ello, uno de los aspectos más dolorosos para la familia es que el adolescente consideraba amigos a quienes estaban con él.

“Mi dolor es porque es un amor que no pude proteger en ese momento porque creí que estaba en un lugar seguro y rodeado de amigos”, señaló.

La madre insistió en que su hijo no será quien tenga que abandonar el colegio ni alterar definitivamente su vida como consecuencia de lo sucedido: “Nada malo mi hijo ha hecho, nada malo. ¿Por qué tendría que ser sacrificado? No. Mi hijo va a terminar su colegio y va a pasar y va a sanar y va a ser un buen profesional y esto va a quedar como un mal sueño”.

Cuestiona actuación de adultos durante el traslado

PADRES
Manifestación realizada por padres de familia del Líceo Naval el último domingo. Foto: Víctor CH. Vargas. 

Durante la entrevista, la madre confirmó además que el vehículo en el que viajaban los estudiantes no era uno de los tradicionales buses amarillos del colegio. Era una cúster blanca turística que fue alquilada.

También afirmó que no conocía a los adultos que acompañaban a los estudiantes ese día y que el entrenador habitual del equipo no asistió. Ante la pregunta de quiénes eran quienes viajaron con los escolares al partido de futsal, respondió: “No tengo la idea porque cuando le pregunté a mi hijo dijo: mamá, no los conozco, no los conocía”.

La madre cuestionó que los adultos que acompañaban al grupo no hubieran advertido ni detenido lo que ocurría dentro del vehículo. «A mí me extraña esa indiferencia”, sostuvo al referirse a la ubicación que habrían ocupado durante el trayecto.

Otro de los momentos más duros de su testimonio fue cuando recordó que, después de lo ocurrido, su hijo permaneció solo en el colegio: «Nadie lo auxilió, nadie lo acompañó”.

La madre también se refirió a las imágenes difundidas posteriormente en las que parte del grupo aparece en un chifa luego de perpetrar este abuso:  “Yo de verdad lo vi ayer y no lo podía procesar. Cómo pudieron irse al chifa y no pensar en mi hijo, de verdad que me cuesta creer porque son rostros conocidos, son rostros que los he visto. Mi hijo llamaba a todos amigos, todos mis amigos”.

La mujer, quien señaló que atraviesa un periodo de duelo, reconoció que el impacto emocional afecta a toda su familia y contó que actualmente reciben acompañamiento psicológico.

“Mi función es seguir sosteniéndolo aún con el corazón roto porque mi hijo va a sanar, mi hijo va a curarse, mi hijo es joven, pero mi herida también me va a tomar tiempo como madre porque me han dado en donde más me duele, en donde más me duele”, declaró.

Además de reclamar justicia para su hijo, la madre pidió al Ministerio de Educación revisar las herramientas que tienen los colegios para enfrentar hechos graves de violencia y bullying. En ese sentido, pidió incorporar de manera permanente la formación en habilidades blandas y empatía dentro de las escuelas. 

Durante la entrevista, la mujer subrayó que la Marina es una buena institución y que no se puede juzgar a todos por igual: «Yo soy familia naval y con mucho orgullo”.

También contó que su vínculo con la institución viene de su familia y de la formación recibida de su padre: «Si nosotros somos así es por nuestro padre […] los valores y la buena costumbre pasan de generación en generación”.

“No minimicen una agresión sexual”

Al ser consultada sobre las medidas impuestas a los adolescentes investigados, la madre volvió a insistir en que no busca castigo desde el odio: «Yo no me puedo regocijar. No estoy feliz, no estoy feliz, no me gusta, no es nuestra naturaleza”-

Sin embargo, pidió a los padres de los estudiantes que afrontan el proceso en libertad que no minimicen lo ocurrido y que mejor no declaren. Se refirió específicamente a uno de los padres que salió a decir que su hijo no hizo nada aunque estuvo en el lugar de los hechos.

El no auxiliar, el burlarse, el ver y no hacer nada no les exime de responsabilidad, quizás no toda, pero la tienen. No minimicen una agresión sexual. No fue juego, no fue broma”.

La mujer aseguró que continuará acompañando el proceso judicial hasta que se determinen las responsabilidades.

“Yo soy una madre leona, soy una madre guerrera y yo voy hasta el final para que se haga justicia con mi hijo porque lo que le pasó a mi hijo no, no puede pasar a ningún chico”, sostuvo.

Su mensaje final volvió al punto con el que inició su testimonio: justicia, pero sin convertir el dolor en venganza. 

Y resumió así lo que espera del proceso: “Justicia para mi hijo, justicia pero sin odio. Agradezco la empatía y la indignación que sienten porque siento que no estoy sola, que sienten mi dolor, pero manejemos las cosas sin odio, sin venganza, solo justicia”. 

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