Ante la amenaza del Fenómeno El Niño y el avance del cambio climático, productores agrarios advierten que la cobertura resulta insuficiente frente a la destrucción de cultivos, las pérdidas económicas y el costo de recuperar sus tierras de producción.
El Seguro Agrícola Catastrófico (SAC), promovido por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), está en el centro de los cuestionamientos de los productores agrarios, quienes consideran que una cobertura de hasta S/ 1,000 por hectárea resulta insuficiente frente a la magnitud de los daños que pueden ocasionar los desastres climáticos.
Si bien este mecanismo es gratuito y representa un respaldo para los pequeños agricultores, los productores advierten que las pérdidas ocasionadas por inundaciones, lluvias intensas, desbordes de ríos y otros eventos extremos pueden superar ampliamente el monto establecido, especialmente cuando se destruyen cultivos en plena etapa productiva.
EL COSTO DE PRODUCIR SUPERA LA COBERTURA
Los agricultores sostienen que recuperar una parcela afectada implica mucho más que volver a sembrar. Supone afrontar gastos en semillas, fertilizantes, maquinaria, mano de obra, preparación del terreno y mantenimiento de los cultivos, además de asumir la pérdida de ingresos por una campaña agrícola frustrada. A ello se suman los daños a los canales de riego, bocatomas y demás infraestructura hidráulica, cuya reparación requiere inversiones adicionales que no necesariamente están cubiertas por el seguro agrícola.
En consecuencia, cuestionan que una compensación limitada pueda responder adecuadamente a la realidad económica de las familias agrarias que pierden su producción y, en muchos casos, quedan endeudadas después de una emergencia.

FENÓMENO EL NIÑO: CRECE LA PREOCUPACIÓN EN EL CAMPO
La preocupación adquiere mayor relevancia ante los riesgos asociados al Fenómeno El Niño y la variabilidad climática. Los agricultores necesitan no solo mecanismos de compensación, sino también obras de prevención que reduzcan la exposición de sus cultivos a inundaciones y desbordes.
En los valles agrícolas, la protección de las riberas, el mantenimiento de los cauces y el fortalecimiento de la infraestructura de riego son medidas esenciales para evitar que una emergencia climática se convierta en una crisis económica y social.
PIDEN REVISAR LOS MONTOS Y FORTALECER LA PROTECCIÓN AGRARIA
Frente a estos cuestionamientos, se plantea la necesidad de evaluar los montos de cobertura del Seguro Agrícola Catastrófico, considerando los costos reales de producción, el tipo de cultivo, el nivel de daño y las pérdidas que enfrentan los agricultores.
Asimismo, se requiere garantizar información oportuna sobre los procedimientos para reportar siniestros, verificar los daños y acceder a las indemnizaciones correspondientes.
El desafío del Estado es avanzar hacia una protección agraria que responda a la dimensión de las emergencias climáticas. Porque cuando un desastre destruye una campaña agrícola, el impacto no se limita a una hectárea: compromete los ingresos familiares, las deudas del productor y la seguridad alimentaria.