Javier Alvarado se estaría negando a pedir disculpas públicas ¿Dónde quedó el respeto, la humildad y la dignidad hacia los adultos mayores?

La política no solamente exige propuestas y capacidad de gestión; también demanda calidad humana, respeto y responsabilidad. Las desafortunadas expresiones del candidato a gobernador regional de Lima, Javier Alvarado, contra su contendor Andrés Tello, de 66 años, merecen una reflexión y, sobre todo, una disculpa pública.

El pasado sábado 24 de octubre, durante una reunión pública en Chancay, Javier Alvarado pronunció una frase que ha generado indignación por su interpretación como una alusión descalificadora a la edad de su contendor, Andrés Tello, candidato de Somos Perú:

«El próximo gobernador debe tener buen físico, debe tener neuronas, no músculos en el cerebro. Hay que estar bien, porque tenemos 95 pueblos en la zona altoandina y, si al gobernador le falta oxígeno, ¿Cómo va a gobernar?».

Más allá de la confrontación electoral, estas expresiones plantean una cuestión de fondo: ¿Acaso cumplir 60, 66 o 70 años significa perder inteligencia, capacidad y aptitud para ejercer una responsabilidad pública?

La edad no es una discapacidad ni una razón para menospreciar a nadie. Los adultos mayores son ciudadanos que han trabajado, construido familias, contribuido al desarrollo de sus pueblos y acumulado experiencias que merecen reconocimiento. Su dignidad no puede ser objeto de burlas ni descalificaciones en una contienda electoral.

Pero lo más cuestionable es que, hasta la fecha de este informe, no se ha podido verificar una disculpa pública de Alvarado hacia Andrés Tello ni hacia las personas adultas mayores que pudieron sentirse ofendidas.

Pedir disculpas no es una muestra de debilidad, sino de grandeza, humildad y calidad humana. Un candidato que aspira a gobernar una región debe demostrar que sabe respetar incluso a quienes discrepan con él o compiten electoralmente.

La trayectoria pública de Alvarado también merece escrutinio ciudadano. Sus antecedentes judiciales por el caso FINVER, que incluyeron una condena en dos instancias posteriormente anulada por el Tribunal Constitucional, deben ser examinados con rigor y considerando los pronunciamientos judiciales posteriores. La transparencia y la responsabilidad son exigencias indispensables para cualquier aspirante a un cargo público.

La Región Lima necesita autoridades con capacidad de gestión, inteligencia, sensibilidad social y, sobre todo, principios. Gobernar no es una competencia de resistencia física; es saber administrar, escuchar, respetar y servir a todos los ciudadanos, sin distinción de edad ni condición social.

Hoy Javier Alvarado tiene la oportunidad de demostrar que está por encima de la soberbia y de las confrontaciones personales, ofreciendo una disculpa pública a quienes pudieron sentirse agraviados.

No sería un triunfo de Andrés Tello ni de Somos Perú. Sería un acto de respeto hacia miles de ciudadanos mayores de 60 años.

Si un candidato no es capaz de reconocer que sus palabras pudieron ofender a un importante sector de la población, ¿Está demostrando la humildad y sensibilidad que exige gobernar para todos?

Que quede claro: tener 66 años no significa carecer de capacidad, así como tener juventud y fortaleza física tampoco garantiza sabiduría ni calidad moral.

PARA GOBERNAR UNA REGIÓN NO BASTA TENER FUERZA FÍSICA: SE NECESITA INTELIGENCIA, FUERZA MORAL, RESPETO Y, SOBRE TODO, HUMILDAD.

La edad no quita dignidad. La soberbia no otorga autoridad.

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