La crisis energética que padecen hoy los peruanos por el aumento de precios, causada por la rotura del ducto de Camisea que opera la empresa privada Transportadora de Gas del Perú (TGP), ha vuelto a poner en los reflectores el papel estratégico de Petroperú. En entrevista con La República, su expresidente Alejandro Narváez asegura que, si la petrolera estatal contara con respaldo financiero y capital de trabajo, podría incrementar la producción de GLP y contribuir a equilibrar el mercado, evitando así el fuerte incremento en el precio de los combustibles que hoy golpea a los consumidores.
Narváez asegura que la empresa no busca «ni un sol del Gobierno», sino únicamente un aval que le permita acceder a financiamiento en el mercado. En ese marco, sostiene que el reperfilamiento de la deuda, cuya propuesta está encarpetada, es la salida técnica más viable para la recuperación de la compañía, pero que el gobierno encabezado por Denisse Miralles ha decidido ignorar. Además, señala que hay un consenso mayoritario para que el decreto de la privatización se derogue.
—Se ha sumado la tormenta perfecta: la guerra del Medio Oriente, que ha presionado al alza el precio del crudo, la rotura del ducto de Camisea y un Petroperú debilitado con problemas de caja. ¿Estos tres factores evidencian la fragilidad de la seguridad energética del Perú?
—Sin duda. La confluencia de esos tres factores ha hecho que se dispare el precio de las gasolinas en el Perú, del GLP y de todo lo que consumimos en nuestro país. Eso es clarísimo.
—¿Qué tan preparado está el Perú para responder a un shock energético así?
—No estamos preparados para nada. No tenemos los stocks de seguridad para el tema del gas. Las normas están ahí, pero no se cumplen. Somos un país absolutamente vulnerable ante factores exógenos principalmente, incluso internos como el caso del gasoducto que ha sufrido la rotura y que en este momento está medio explicado el asunto.
—¿Cuál debería ser el rol de una empresa pública como Petroperú en este tipo de contextos?
—Es una evidencia clarísima de la importancia estratégica que tiene Petroperú. Si tuviera los recursos que tienen Repsol u otras empresas privadas del sector, no deberíamos enfrentar un salto tan brutal en el precio de los combustibles.
«El 80% del mercado de GLP está controlado por Pluspetrol»
Petroperú produce gas licuado de petróleo (GLP). Sin embargo, el 80% del mercado nacional está controlado por Pluspetrol, que es un monopolio y en este momento no produce nada debido a la rotura del ducto. Eso significa que, para mantener el abastecimiento en condiciones similares a las anteriores, el país tiene que recurrir a importaciones.
El 20% restante se reparte entre otros operadores, una pequeña participación de Petroperú y el resto corresponde a producto importado. Este es un ejemplo claro de que, si Petroperú contara con el capital suficiente, podría producir más GLP en este momento. El GLP es un derivado del petróleo. Por lo tanto, si la empresa tuviera los recursos necesarios o estaría en condiciones normales, no enfrentaríamos el actual déficit de oferta.
Resulta difícil entender cómo se llega a esta situación cuando una empresa plenamente preparada como Petroperú debería estar en condiciones de atender el mercado en escenarios de crisis puntual.
—Serviría como paliativo frente a estas contingencias
—Simplemente sería un competidor más, que permitiría que los precios estén por debajo de los 65 soles que cuesta un balón de gas. El mercado estaría mejor repartido y no recaería, en este caso, en Pluspetrol, que hoy tiene el monopolio total.
Pluspetrol maneja el mercado de GLP con cerca del 80% de participación. Si Petroperú produjera más, y tuviese mayor disponibilidad de petróleo —del que se obtiene el GLP—, su participación podría ubicarse en torno al 15% o 20% del mercado. Eso permitiría un mayor equilibrio en la oferta y, en consecuencia, los precios bajarían.
—¿Hoy cuánto GLP produce Petroperú?
—Más o menos 4.000 barriles a 5.000 barriles, eso no es nada. Solamente para atender una parte del mercado del norte.
—Insuficiente
—Totalmente insuficiente.
