Las Lomas de Granados

Por Dante Pacheco:

El principal argumento para suspender la tradicional fiesta y paseo a las lomas de Granados fue evidentemente la COVID, la misma que ya no tiene incidencia y que desde el año pasado se viene trabajando con el objetivo de recuperar el tiempo perdido y particularmente dar pasos seguros en el proceso de la reactivación económica; particularmente a uno de los sectores más golpeados como consecuencia de la pandemia, es decir el turismo receptivo. En ese sentido en Huaral como en todo el país se han ido recuperando poco a poco los viajes internos y las visitas a los centros turísticos más importantes y en gran medida eso está permitiendo mejorar, también de a poco, a las personas y familias involucradas directa o indirectamente con ese rubro; claro que el camino aún es largo para una recuperación total, pero se hacen esfuerzos para lograr dicho objetivo.

En el país ya se han producido visitas constantes al Cuzco -Macchu Picchu- Iquitos, Tarapoto, Cajamarca, Ica, Nazca, Huaraz, entre otros y aquí en la provincia de Huaral casi se ha recuperado el cien por ciento del turismo gastronómico, así como el recreativo y religioso además del tradicional paseo a las lomas de Granados. ¿Qué pasó o a qué se debe el hecho de que esta ancestral fiesta se haya cerrado y no se reabra la posibilidad de recibir cada 25 de Junio a los miles de visitantes que acostumbraban a disfrutar de un día de sana diversión en el marco de la celebración de San Juan Bautista.

Debemos recordar que esta visita a las lomas se instaura poco después de iniciada la época de la Colonia, cuando los conquistadores imponen la religión católica con la presencia de sacerdotes que tenían como propósito catequizar a todos los pueblos conquistados empezando por anteponerle a sus nombres la advocación directa a un santo, razón por lo que al pueblo de Huaral se le llamó San Juan Bautista de Huaral,

Santo Domingo de Aucallama o San Pedro de Pirca, entre otros. Siendo el Santo del desierto Patrón religioso de Huaral se impuso como tradición llevarlo de paseo a las lomas de Granados, lugar donde ya se realizaban fiestas pero de tipo paganas pues los habitantes de los ayllus de la época por esa fecha rendian homenaje al dios sol, de modo tal que esta costumbre es ancestral y cada 25, la Comunidad Campesina de Huaral, que también tiene como patrón religioso a San Juan realizaban una serie de actividades en coordinación con la Municipalidad, promoviendo dicho paseo.

Durante el 25 se programaban actividades deportivas, fulbito y vóley, corridas de toros, peleas de gallos, exhibiciones de diversa índole, retretas, shows musicales, carreras de bicicletas, maratón, caballos de paso, etc. Ese mismo día se ofrecían en el lugar numerosas y diversas viandas para el disfrute del paladar, pachamanca, pato en ají, en realidad toda la gama de la cocina criolla, incluyendo los anticuchos, picarones y demás. En la inmensa pampa que se convertía de pronto en una verdadera ciudadela de partían autoridades, comuneros y pueblo, incluyendo los centenares y miles de visitantes, todo ello se está echando por tierra.

Lamentable decirlo, pero la responsabilidad directa es de la Comunidad Campesina, porque ellos son los dueños de las lomas y los principales organizadores, ellos se encargaban de financiar las actividades cobrando el ingreso de los vehículos y el alquiler de los espacios donde se ubicaban las vivanderas, buscaban auspicio o financiamiento de la Municipalidad y de esa manera se mantenía viva la tradición, hoy la fiesta de San Juan se limitó a las actividades de la propia Iglesia y de lo que programó la Municipalidad, el paseo se eclipsó una vez más. si los comuneros ya no desean invertir en esta tradicional actividad, podrían -sin mezquindad alguna- entregar la responsabilidad a alguna empresa privada o a la propia Municipalidad, pero algo se debe hacer para que esta tradición no se pierda, tradición que nos interesa en particular por el turismo y por lo que constituye mover hasta las lomas de Ganados cada año un promedio de cinco o diez mil visitantes.

“El paseo a las Lomas de Granados, una tradición que se pierde en el tiempo” por Dante Pacheco

OPINIÓN:

Antaño, el tradicional paseo de San Juan Bautista a las Lomas de Granados era una celebración tan arraigada que involucraba a casi toda la población impulsándola a abandonar el poblado y dirigirse a las lomas donde los grupos familiares disfrutaban no solo de la fiesta religiosa, sino que además participaba de un día de campo recorriendo la zona, entonces llena de colorido por la exuberante vegetación, se jugaba, se caminaba y al final del día toda la gente volvía a Huaral, cuyas calles habían permanecido desiertas por el éxodo masivo de la gente que no necesitaba invitación para apartarse del bullicio propio de la ciudad.

Antes de llegar a la mitad del siglo XX, el padre de los Fukuda llegó a Huaral un 25 de junio, lo acompañaba una acémila con algunas pocas alforjas sobre sus lomos, pero a medida que ingresaba al poblado se percató que no había movimiento de gente, los comercios estaban cerrados semejante a un pueblo fantasma, solo algunas pocas personas discurrían de tanto en tanto, llegó a la plaza principal donde se atrevió preguntar si algo malo estaba pasando en el lugar, pero le respondieron que cada 25 de Junio el pueblo entero se dirigía a las lomas de Granados llevando de paseo al patrón religioso del pueblo ,San Juan Bautista y que allí permanecían a lo largo de todo el día. La curiosidad lo llevó a  intentar dirigirse hasta las lomas por lo que enrumbó hacia el Nor-Este, donde las tierras eran eriazas o mejor dicho llenas de piedras pero sobre suelo llano, no tenían dueño en el sector de la actual Esperanza Central y alrededores por lo que de pronto se imaginó la zona llena de verdor, entonces en lugar de continuar su viaje hacia las lomas, se quedó en el camino mirando como una especie de desafío el terreno pedregoso, pero se dijo para sí que ese era el lugar donde debía establecerse; allí trabajó incansablemente acarreando piedras hasta convertirla con el paso de los años en tierra fértil, todo ello a partir de una tradición que lo llevó a conocer esas tierras que con el paso de los años se convertirían en las más fecundas del valle.

En realidad, el inicio de la tradicional fiesta en las lomas se pierde en el tiempo, sin embargo, se conoce que antes de la llegada de los españoles, los originales que habitaban en los ayllus de los alrededores, festejaban cada 24 de junio la fiesta en honor al dios sol, en ese lugar existía un adoratorio, ubicada en la parte alta de las lomas, allí se realizaban ritos paganos y luego el festín. Con la llegada de los españoles, se produce la colonización que implicaba la presencia de religiosos católicos que evangelizaban al pueblo conquistado que fundaron el pueblito de Guaral bajo la advocación de San Juan Batista, cuya fiesta conmemorativa es el 24 del sexto mes del año; Los evangelizadores creyeron conveniente terminar con la celebración pagana y deciden llevar a San Juan Bautista de paseo a las lomas de Granados, es decir al mismo lugar donde se practicaban los ritos en honor al sol pero fijando como fecha el día 25, así poco a poco los nuevos cristianos se sumaron a la celebración religiosa del “santo del desierto”, tradición que prevalece hasta la actualidad pero que en los últimos años ha decaído en razón de falta de coordinación entre la Iglesia, la Municipalidad y la Comunidad Campesina para establecer actividades de importancia en la fecha fijada, en la actualidad la presencia de público ha disminuido y con ello se menoscaba el turismo, toda vez que cada 25 de Junio el gentío tenía un importante conglomerado de gente foránea que llegaba de todas partes a disfrutar de la fiesta, de sus actividades y de la gastronomía.

Como atractivo turístico, el Paseo a las Lomas de Granados no debe acabar, por el contrario, hay que darle todo tipo de impulso, por el bien de Huaral y sus tradiciones