Dante Pacheco:
El común denominador de la gente asocia equivocadamente la estupidez con la ignorancia, pero en la práctica se puede ser muy inteligente, muy intelectual e igualmente ser estúpido, comportamiento que es tan viejo como el ser humano y que, dicho sea de paso, la estupidez o el estúpido representa un gran peligro para la sociedad.
De un tiempo a esta parte han aparecido opinólogos que hacen gala de grandilocuente verborrea que utilizan para tratar de ridiculizar al enemigo político y en ese intento negándose a la realidad al pretender – estúpidamente – desconocer lo bueno del enemigo y se preocupa solamente en desentrañar lo negativo, parte de su mezquindad y es que en muchos casos la estupidez es producto de la soberbia de las personas que se creen muy capaces, poderosos y de pensar que son inmaculados e incapaces de cometer errores.
La historia nos enseña que por la estupidez se dieron en el mundo muchas guerras y genocidios convirtiendo la estupidez colectiva en una especie de asidero para el estúpido mayor, si no recordemos a Hitler, o reflexionemos lo que pudo pasar con el CABALLO DE TROYA, dejarse enceguecer por la soberbia y el poder. Es decir que la inteligencia de un ser humano lo puede llevar a la estupidez porque también se llena de soberbia y no mira sus propios errores, peor aun cuando procura un enemigo sin que éste, le haya hecho algo, solamente porque él, frustrado políticamente no pudo alcanzar lo que el otro alcanzó.
Es verdad que a veces nos detenemos a mirar el ´árbol y no apreciamos el bosque, pero no nos damos cuenta que eso mismo que cuestionamos en otros nos pasa a nosotros mismos llevado por una estupidez. El tener mucho conocimiento no garantiza que estemos llenos de sabiduría, podemos ser muy inteligentes, pero no somos sabios, sabio es aquel que sabe discernir, que es prudente y equilibrado a la vez, pero si mi conocimiento me lleva mirar solo lo malo de mi enemigo y dejo de ver el bosque, entonces me convierto en un estúpido. Ojalá que podamos reflexionar, aunque es difícil sacar a una persona de su estupidez, la buena noticia es que si existe una cura para este mal… no permitamos que nuestras frustraciones nos hundan en el pantano de la estupidez, aprendamos a ser sabios, a cuestionar lo cuestionable, pero a reconocer las virtudes o las obras de los demás o de nuestro particular enemigo, eso podría convertir la estupidez en sabiduría y por lo tanto en grandeza… A QUIEN LE CAIGA EL GUANTE, QUE SE LO CHANTE.