Fuerza Popular: Vivian Olivos renuncia a la bancada, pero no al partido: ¿estrategia o rabieta política?

En el siempre movido tablero político del fujimorismo, una nueva controversia sacude las filas de Fuerza Popular. La congresista Vivian Olivos Martínez presentó su carta de renuncia a la bancada parlamentaria de Fuerza Popular, aunque, curiosamente, no al partido político liderado por Keiko Fujimori. Un detalle que, lejos de ser menor, revela el verdadero trasfondo de esta aparente “renuncia por motivos personales y de conciencia”.

Fuentes cercanas al partido naranja aseguran que la verdadera causa de este rompimiento no estaría en diferencias ideológicas ni éticas, sino en una disputa interna por los números de la lista congresal para el próximo proceso electoral. Según trascendió, Keiko Fujimori ya habría definido la ubicación de sus candidatos, y Vivian Olivos esperaba encabezar la lista en la Región Lima Provincias con el codiciado N° 1,sin embargo, esa posición habría sido otorgada a la excongresista Gisela Andrade, esposa del alcalde de Chancay, desplazando a Olivos al N° 3, lo que habría desatado su enojo y posterior renuncia a la bancada.

Este hecho deja entrever que la congresista Olivos no rompe realmente con el fujimorismo, sino que intenta presionar a Keiko Fujimori para que reconsidere su decisión y le devuelva el protagonismo que ella cree merecer. En otras palabras, una maniobra política más que un acto de conciencia, buscando generar ruido interno para ganar espacio en la toma de decisiones del partido.

No es la primera vez que dentro de Fuerza Popular se producen este tipo de conflictos. Las disputas por los números en la lista congresal suelen revelar la fragilidad de la lealtad partidaria y la fuerte competencia interna por los cargos de representación.

En este caso, la renuncia de Vivian Olivos a la bancada, pero no al partido, deja claro que su objetivo no es distanciarse del fujimorismo, sino mantenerse dentro del círculo de poder, pero en mejores condiciones.

En suma, la “renuncia” de Vivian Olivos parece más una jugada táctica que un rompimiento real. El mensaje político es claro: su lealtad a Fuerza Popular continúa, pero su incomodidad con las decisiones de Keiko Fujimori también. En el fondo, más que una salida por principios, se trata de una pelea por posicionamiento, poder y visibilidad dentro del partido que —una vez más— demuestra que, en Fuerza Popular, las ambiciones personales suelen imponerse sobre las convicciones.

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