Por: Andrés Tello Velazco
Hoy el Congreso tiene casi 90% de desaprobación. La mayoría de peruanos siente que cada periodo ha sido peor que el anterior. Y sin embargo, elección tras elección, volvemos a decir lo mismo.
En términos concretos, la pérdida de legitimidad debilita la democracia.
Cuando se promete lo que no se puede cumplir, se alimenta el populismo. Luego llega la frustración ciudadana. Y así seguimos repitiendo que “este Congreso es peor”, Si queremos un Congreso mejor, debemos empezar por exigir algo distinto.
El Congreso no está para hacer obras
En esta campaña vemos candidatos al Senado y a Diputados ofreciendo hospitales, carreteras, presupuesto regional y ejecución de proyectos, esa no es su función.
La Constitución es clara.
El artículo 43 establece la separación de poderes como principio fundamental del Estado.
El artículo 102 señala que el Congreso tiene como atribuciones:
- Dar leyes.
- Velar por el respeto de la Constitución.
- Ejercer control político sobre el Ejecutivo.
- Investigar asuntos de interés público.
- Aprobar el presupuesto.
- Designar altas autoridades cuando corresponda.
El Congreso no ejecuta obras, El Congreso legisla y fiscaliza.
¿Qué deberíamos exigir?
- Un Senador debe hablar de calidad legislativa, revisión técnica y equilibrio de poderes.
- Un Diputado debe explicar qué leyes impulsará, cómo fiscalizará y cómo combatirá la corrupción desde el control político.
Con respeto a colegas y amigos de todos los partidos —incluido el mío— este es un tema que debemos corregir juntos, por responsabilidad con el país. No es una crítica personal; es un llamado a ordenar la política.
Si queremos que deje de ser el “peor Congreso”, tenemos que empezar por elegir mejor.
Porque: Si el Congreso es débil, el Estado es débil, si el Estado es débil, el desarrollo se frena.