Errores que incendian la confianza

Por: Andrés Tello Velazco (Opinión personal)

Lo ocurrido en el proceso electoral del 12 de abril no es un problema menor, no es un problema administrativo, ni un incidente aislado, es un conjunto de fallas que ha puesto en duda la calidad del proceso y, con ello, la confianza en la democracia.

Mesas que se instalaron tarde, problemas logísticos previsibles, deficiencias en la organización y un ausentismo anómalo en zonas decisivas como Lima. Todo ello bajo responsabilidad de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

No corresponde afirmar, sin prueba, que hubo manipulación. Pero tampoco es aceptable mirar al costado. Porque cuando una institución encargada de organizar elecciones falla de esta manera, el daño deja de ser técnico: es político.

Y en una elección ajustada como la actual, estos errores no se perciben como hechos aislados: se convierten en sospecha.

Frente a esta circunstancia, es necesario establecer límites claros:

1. El Congreso de la República no debe intervenir. No le corresponde, y su intromisión solo agravaría una crisis que ya es delicada.

2. El Ministerio Público no está llamado a contar votos ni a sustituir al sistema electoral.

3. La Policía debe abstenerse de participar en el juego político. Si existen investigaciones, deben realizarse con prudencia y discreción, no a través de filtraciones.

Hoy todas las miradas están en el Jurado Nacional de Elecciones. Y aquí hay que decirlo sin rodeos: no puede equivocarse.

El país necesita que el proceso llegue hasta el final, que se contabilicen todas las actas y que el resultado se defina dentro de la ley.

No hay espacio para atajos.

No hay espacio para interpretaciones forzadas.

No hay espacio para decisiones que, aunque bien intencionadas, terminen rompiendo las reglas del juego.

Porque cuando se sale del marco legal en un proceso electoral, no se corrige el problema: se incendia el país.

También es necesario precisar:

Lo que corresponde es que se procesen todas las actas en los Jurados Electorales Especiales y, de ser el caso, en el propio Jurado Nacional de Elecciones, hasta agotar el procedimiento regular.

La llamada “votación del día siguiente” ya constituyó, por decir lo menos, un desliz grave al introducir medidas excepcionales que tensan el marco legal.

Insistir en salidas no previstas en la ley —como supuestas “elecciones complementarias” fuera de los supuestos establecidos— sería un error mayor. No resolvería el problema: lo agravaría, porque pondría en duda la legitimidad de quien resulte elegido.

Se ha invocado el “criterio de conciencia” como si habilitara decisiones fuera del marco legal. Eso es incorrecto.

El criterio de conciencia no es una carta blanca para crear reglas nuevas ni para sustituir la ley por apreciaciones discrecionales. Sirve para valorar hechos y pruebas, no para inventar procedimientos inexistentes.

Ni los Jurados Electorales Especiales ni el Jurado Nacional de Elecciones pueden disponer mecanismos fuera de los supuestos legales.

Hacerlo no solo vulneraría el principio de legalidad. Abriría un precedente peligroso: que en materia electoral las reglas puedan modificarse sobre la marcha, las reglas no se cambian en medio del partido.

Las responsabilidades por lo ocurrido deberán investigarse en las instancias correspondientes —incluidas las de control y persecución penal—, con el tiempo y las garantías debidas, pero hoy no podemos contribuir a desordenar aún más el sistema, incluso si detienen o destituyen a Corvetto.

Aquí se requiere serenidad y responsabilidad política: dejar de lado las disputas estériles, construir mínimos acuerdos y permitir que el proceso concluya conforme a derecho.

Y hay que decirlo también con claridad:

Quienes se reclaman de derecha tienen que dejar los egos y entender que el país exige acuerdos, no caprichos. La izquierda, con todas sus diferencias, suele alinearse cuando hay poder en juego.

Hoy el Perú no necesita más discursos, necesita responsabilidad, no se trata de ambiciones personales, se trata de país, y el que no es elegido debe estar: apoyando lo mejor para el Perú.

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