El lunes 4, día fijado para la sesión extraordinaria de Concejo Municipal en Chancay, sorpresivamente se suspendió la reunión bajo el argumento de que faltaba la documentación respectiva para validar la reunión. En esta oportunidad el único punto de agenda era el pedido de suspensión del alcalde Juan Álvarez luego de que el Poder Judicial ratificó en segunda instancia la sentencia en contra del burgomaestre por delito de peculado doloso, abuso de autoridad, entre otros, esto resulta más que obvio que el alcalde chancayano quiere dilatar esta situación para seguir, inmoralmente, despachando como alcalde aun cuando el Poder Judicial lo inhabilitó.
Como se recuerda el alcalde chancayano entregó un bien del Estado a una persona particular para que lo administre directamente, sin mediar un proceso de selección o contar con autorización del pleno del concejo, la determinación la tomó como si fuese dueño de estos bienes, como ser los servicios higiénicos del Puerto. Denunciado por el procurador José Ramos, se lo sentenció en primera instancia y cuando se creía que el asunto no iba para más; Sin embargo, la segunda instancia ratificó la sentencia de la primera, motivo por el cual debe ser suspendido del cargo en una sesión extraordinaria. La sesión se programó apelando al plazo máximo de treinta días y es allí donde se ‘pone de manifiesto la actitud inmoral, negligente y que linda con la omisión de funciones del secretario general quien debió llevar toda la documentación requerida al pleno, pero nunca pidió a la Corte de Huacho el documento de la sentencia certificada, por lo que no presentó en físico dicho papel. Bajo ese argumento es que se suspendió la sesión.
Ahora no se sabe cuándo se requerirá de la certificación ni cuando se convocará a otra sesión, con la intención de alargar la permanencia del alcalde chancayano en el cargo. Lo inmoral también incluye a los regidores, que, sabiendo el fondo del problema, se han prestado para el juego maquiavélico de Álvarez Andrade.